miércoles, 9 de agosto de 2017

ÍNDICE

Cual catacumbas, se pretende aquí, desde la conciencia de venezolanos que asumen ante el devenir su responsabilidad  histórica, y fincados en la convicción de nuestra fe cristiana, salvaguardar los auténticos valores socialistas, preservando  en lo posible la buena  nueva  del Socialismo para las generaciones por venir...

 
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"Cualquier persona que vaya a celebrar un argumento apelando a la autoridad, no está utilizando su inteligencia, sino simplemente su memoria".
Leonardo Da Vinci.



Siempre, ante el cuestionamiento de por qué el estudio de  leyes, no hube tenido contesta más sincera de aquel “porque me da la gana”. No era grosería, ni desprecio, sino simplemente pueril irreverencia que buscaba sentido  real a la respuesta que ocultaba: por amor a la justicia, libertad, igualdad y  a la paz.  Pues, si los conceptos estaban vacios...

ADVERTENCIA: SE HAN DETECTADO CIERTAS "INTROMISIONES" EN ESTE BLOG, DIRIGIDAS A LA PERTURBACIÓN  EN EL CONTENIDO. SE RUEGA A LOS LECTORES SUS OBSERVACIONES AL RESPECTO.

"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo".  Voltaire

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MEMORIAS DE UN VENEZOLANO 
DE LA DECADENCIA



Existen  frases o títulos que aunque nacen o se conocen en determinada época, parecieran existir desde siempre y por siempre, en cuanto expresión de lo humano, en sus dolores, en sus valores, en sus creencias, en sus esperanzas y en su fe.

Quién no ha sentido en cualquier circunstancia que ha “arado en el mar”. Quién no ha “tenido un sueño”; quién no ha aspirado un mundo mejor, más justo. Qué individuo o sociedad no ha padecido en su existencia acontecimientos dramáticos que se inscriben en sus conciencias por siempre; para en adelante constituirse, desde sus memorias, más que lamentos, en reproches a la racionalidad, por su torpeza para posibilitar siquiera en  mínima eficacia la coexistencia justa, libre, igualitaria y pacífica del ser humano.

Y quién no puede sentir y padecer en la actualidad de esta Venezuela el estado de odio, discriminación y segregación social...

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LA IRREALIDAD DEL SER
 


“No hay imposibilidad lógica en la hipótesis de que el mundo se creó hace cinco minutos, con una población que «recuerda» un pasado completamente irreal. No hay una conexión necesaria lógicamente entre eventos de épocas distintas; por lo tanto, nada de lo que sucede ahora o sucederá en el futuro puede refutar la hipótesis de que el mundo comenzó hace cinco minutos.”
Bertrand Russell

A ese planteamiento “tropezado” en la web, cabe hacerle las siguientes consideraciones:

Si el mundo  comenzó hace cinco  minutos y todo el pasado es recuerdo de una “irrealidad”; luego entonces, igualmente pudo crearse hace un minuto con una población que recuerda “irrealmente” que el mundo se creó hace cinco minutos trayéndole el recuerdo de un pasado irreal. Así mismo...


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CUANDO EL PUEBLO ES LA EXCUSA


El cambio definitorio de la política contemporánea ha sido el reconocimiento del individuo en cuanto sujeto de derechos inherentes a su ser, que vuelcan su situación político jurídica respecto de la estructura institucional expresada por el Estado, el cual, constituyéndolo en sujeto de derechos y garantías, posibilita su ser social y resume, integra y concretiza la conciencia común de nación y de patria  en el ente institucional natural fundamental: la sociedad.
Ello ha implicado la sustanciación de los conceptos de nación, patria y sobretodo pueblo, con lo humano, en su expresión existencial concreta, fáctica y trascendente, material y espiritual...
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SI YO FUERA PRESIDENTE

Si yo fuera presidente, ya hubiese concretado las acciones para evitar la atroz crisis que padece hoy el pueblo venezolano. Pero aún así, luego de la estrepitosa derrota en las elecciones parlamentarias de diciembre del 2015, habría iniciado el 2 de enero del 2016 poniéndome a la orden de una dirección de izquierda ideológicamente amplia, que concertase las acciones a seguir, tomando el control político no solo del Ejecutivo Nacional sino de todas las gobernaciones  y alcaldías ganadas por mi factor político. Iniciando un cambio trascendental en el ejercicio de la política, eliminando el fraude electoral por el cual el ciudadano vota por determinada propuesta o proyecto político, pero luego el sujeto electo gobierna a su real gana, defraudando no solo al elector sino también al partido o movimiento que lo apoyó, a quien absurdamente pone a orbitar su faraónica voluntad, a tal punto, que ningún ministro ni alto funcionario piensa, crea o propone por sí mismo sino por revelación del “faraón”; incluso los artistas, inventores, ingenieros, abogados, médicos, artesanos y cantores gobierneros; ninguno ha hecho, hace, ni hará nada si no es por inspiración del residente de turno de Miraflores, quien apenas llega comienza a impartir instrucciones hasta de cómo operar a corazón abierto; llegando al colmo de asegurar algún médico especialista: “seguí sus instrucciones Sr. Presidente  y por eso la operación fue todo un éxito”… Hasta la Radio Nacional de Venezuela hace de “geisha” descarada con...

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La Rebelión de la Espiritualidad



En la evolución de las sociedades humanas se producen fenómenos que trastocan sus fundamentos políticos, sociales y culturales, en niveles que manifiestan el grado del represamiento inercial del cambio o dinámica esencial a su existir, producto de la necesidad de la estabilidad y el orden, que le permiten desarrollarse evolutivamente. Ello implica, en primer lugar, que la revolución es un acontecimiento social natural, en cuanto es inherente  a la sociedad. En segundo lugar, que  la reacción al cambio, o conservación del estatus quo, responde a la necesidad de estabilizar  el sistema  al propósito de su eficacia funcional. Y en tercer lugar, que, luego entonces, el cambio social y la reacción a él, no son contradictorios sino complementarios, pues constituyen expresiones necesarias de un proceso evolutivo que, como tal, debe  manifestarse  en plenitud en lo actual y en lo trascendente, es decir, así como la vida cualifica y justifica la extinción, pues  evolutivamente la extinción supone  la existencia  y generación de vida; así también, la estabilidad en las sociedades cualifica y justifica el cambio que  lo motoriza, por  cuanto , entrópicamente,  el orden establecido debe ser la expresión necesaria y eficaz del cambio social.
DE HEGEL A MARX.

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IRRACIONALIDAD CONSTITUIDA Y CONSTITUYENTE

Cuentan que el  eminente matemático y lógico Austriaco Kurt Gödel, cuando comparecía ante el juez que le concedería la nacionalidad estadounidense, al ser cuestionado respecto de la Constitución de ese país, respondió señalando varias contradicciones en su texto e incluso afirmando que había hallado la posibilidad constitucional, tras su lógica aparente, de instaurar un régimen totalitario contrario a la república democrática; lógicamente, ante semejante aseveración y en esa circunstancia, sus acompañantes y también solicitantes, entre los que destacaba su amigo Albert Einstein, actuaron de inmediato para mantener en los cauces de la “lógica” aquel espíritu genialmente lógico, siempre irreverente, inoportuno y problemático.

Es que de la lógica “convenida” y “formalizada” de lo común, no se escapa nadie, pues es una manera, intencional o inconsciente, de conciliar o ajustar el querer con el poder, es decir, no razonamos los hechos en su significados, propósitos y alcances reales,  sino que, o los ajustamos falazmente a nuestros intereses o nos amoldamos a sus falacias, ya por conveniencia, ya intereses malsanos, por ignorancia, ya por pereza mental, ya por simple comodidad.
EL  QUE HACE LA LEY, HACE…
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EL DESPROPÓSITO HACIA UN PAÍS



EMBER, LA CIUDAD EN LA OSCURIDAD
Ember es una ciudad subterránea, construida para albergar la raza humana durante los doscientos años que sus constructores estimaron tardaría en desaparecer la amenaza en su superficie, que pudiera ser por contaminación o por cualesquiera de las irracionalidades con que las sociedades humanas atentan en contra de su propia existencia. Cumplido el término de dos siglos, ninguno de los habitantes de la ciudad conoce el “exterior” de lo que es su “mundo”, que ya creen está en toda la posibilidad del que “tienen” y “viven”. Empero también la tecnología del suministro eléctrico, vital para una ciudad enclavada en la profundidad de la tierra, ha cumplido su vida útil, presentando fallas recurrentes que amenazan nuevamente a la raza humana con su desaparición total. La “salida” ha sido buscada sin éxito por algunos, dentro de los caracteres y situaciones propios de la trama, hasta que al fin una chica y su amigo...


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 El Pensamiento Crítico Elitista, Discriminatorio,

 Antihumanista y Antisocialista





El pensamiento crítico es por antonomasia irreverente y subversivo desde su ponderación ética, políticamente incómodo, académicamente impertinente y socialmente “inútil”.

Por tal razón me llamó poderosamente la atención el cacareado “Premio Libertador al Pensamiento Crítico”, tomándome el atrevimiento de participar con mi publicación “Los Derechos Humanos, el “Estado, la Sociedad y el Humanismo Socialista”, a sabiendas de que esa cuasi herejía sería como pretender que la Congregación para la Doctrina de la Fe considerase algunos criterios de la Teología de la Liberación.
En verdad no aspiraba ni esperaba siquiera que la leyeran...
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Los Derechos humanos, el Estado, la Sociedad y el Humanismo Socialista
(ebook)

  
NOTA PREVIA DEL AUTOR

Toda obra o creación humana es la expresión sinérgica de conocimientos, saberes, creencias, valores, experiencias, acciones y reacciones, motorizados por la razón, la pasión y la espiritualidad hacia un desarrollo que discurre momentos y etapas que en su conjunto resultan necesariamente en algo distinto del propósito inicial. Porque las mismas complejidades de los elementos que la determinan dotan a cada obra de una cualidad esencial a su autenticidad y cualidad expresiva: la insatisfacción; es decir, la imposibilidad de alcanzar la plena manifestación intelectual y espiritual. Luego entonces, toda obra será siempre un producto incompleto y cualquier acción que la pretenda será quehacer permanente y búsqueda constante.

Es así como la intención de originalidad en el contenido contextual y el sostenimiento de la hilaridad conceptual despejaron los senderos hacia el propósito de establecer algunos criterios con el fin de concientizar respecto del nuevo paradigma que se vislumbra en los albores de este milenio y que se caracteriza por el búsqueda del encuentro espiritual del ser humano consigo mismo, con la sociedad, con la naturaleza y con el universo; lo que resultó, sin pretenderse de esa forma, en el humanismo socialista. 

De manera que el resultado ha sido básicamente... 

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SUMAS QUE RESTAN

En  los procesos de transformación social ocurren ciertos acontecimientos determinantes de las etapas o ciclos con que las sociedades entretejen su andar evolutivo. Luego así, esos acontecimientos a su vez responden a sucesos que convergen en ellos de forma más o menos amplia, evidente y compleja, pero siempre determinables hacia un abanico de causas enraizadas desde generatrices conceptuales enmarcadas por un amplio hecho cultural.

Es decir, también en política nada ocurre por generación espontánea y todo tiene sus porqués, siendo función del político determinar lo más acertadamente posible el porqué de los porqués, para así adelantarse a potencializar, corregir, evitar o minimizar los efectos políticos de los susodichos acontecimientos; de lo contrario cualquier acción sería como pretender escalar el Everest a ciegas. Lo realmente increíble es la frecuencia con que se practica el montanismo político a ciegas en nuestro país.

La caída de la llamada “cuarta república”, por ejemplo, desde una década atrás anunciaba claramente su estrepitoso derrumbe, incluso brindando las oportunidades para...



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¡¡ ALGO PASA!!

Algo pasa en la iglesia católica, que a pesar de estar integrada por seres de carne y hueso, cuyos yerros históricos soporta en pesada carga moral; todavía grupos fundamentalistas niegan su faceta humana, mundana, terrenal, y por ende rechazan cualquier posibilidad de error...

Algo pasa en la Iglesia Católica, que mientras los Papas piden perdón por el asesinato de Giordano Bruno, el acoso, censura, amenaza y coacción a Copérnico, Kepler, Galileo etc. etc. etc. y las atroces torturas y asesinatos "legalizados" a quienes como Tomás dudaban, o simplemente por la miseria del interés económico o político. Mientras que al Sumo Pontífice se le cae la cara de la vergüenza por la pederastia y abuso criminal e inmoral de algunos clérigos contra del ser humano, contra la familia, contra la sociedad, contra la iglesia. Amén del mea culpa por haber “bendecido” los crímenes, vandalismos, saqueos y atropellos bestiales a la dignidad humana, por parte de los mal llamados "conquistadores" de la mártir América...  A pesar de todo ello, todavía algunos se empecinan en arremeter con andanadas de sofismas y falacias en contra del cielo de verdades que la historia les echa encima.

Algo pasa en la Iglesia Católica, que un Papa "se "retira" y renuncia" a representar a Dios sobre la tierra, como si se tratase de un cargo burocrático (Algún día se sabrán las verdades tras telón).

Algo pasa en la Iglesia Católica, que un Papa del "nuevo mundo" y bajo la égida de San Francisco de Asís, nos trae la buena nueva del cristianismo; pero no como elocuente enunciado, ni como fe formalizada, elitizada e hipócrita, ni como simple panfleto propagandista; sino como ejemplo, como acto vivo, vivido y por vivir.

Algo pasa en la Iglesia Católica, que al fin tiene un Papa que la reorienta por los auténticos senderos del de Nazaret...

En definitiva, nuevos aires de fe soplan en los albores del milenio dos mil. ¡¡"Laudato si"!!

Javier A. Rodríguez G.


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 Las "Mentirillas" de la Historia
 Cipriano Castro

Escuchando ciertas afirmaciones del actual Presidente de la República en donde colocaba al caudillo Cipriano Castro al nivel de los “grandes héroes de la patria”; el gran patriota antiimperialista  y gobernante bueno, honesto  y eficiente que se enfrentó a las potencias europeas y “triunfó”…, pero que luego fue traicionado por su malvado compadre cuando “se fue a Puerto Rico a curarse de una dolencia”…  Criterios repetidos a coro por el Vicepresidente y varios ministros, así como también difundidos por RNV al mejor estilo de “Nuestro insólito Universo”.

Evidentemente que esos criterios, nacidos de las horas de trasnochos de ciertos sectores afines o amantados por la izquierda, forman parte, junto a las correspondientes tesis, posturas  y visiones contrapuestas de la derecha, del muy sutil y a veces académicamente refinado  hilado de “mentirillas” que resultan en el maquiavélico velo de historia oficializada que oculta el verdadero acontecer histórico de nuestra patria.

Es que primeramente la historia de Venezuela ha sido escrita... 

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 ¿Quién Fue Juan Vicente Gómez?

Puede resultar difícil  y frustrante el estudio y análisis de los personajes históricos, dada la multiplicidad de hechos, acciones, posturas existenciales,  condiciones y situaciones individuales, sociales, políticas y culturales que entretejen  los criterios que llevarían a aproximaciones más o menos válidas, pero que en todo caso estarían sometidas al reenfoque desde cada perspectiva histórica, pues los acontecimientos, y junto a ellos, los personajes que los concretizan, cambian en su valoración y significado a medida que se comprenden o hilan su lógica existencial dentro de las grandes etapas o bloques en que va configurando su andar evolutivo el ser humano.
Por eso, en vez de tratar de establecer lo que un personaje determinado fue históricamente desde su ser individual, que nos adentraría en un abanico infinito de potencialidades y posibilidades, y limitaría el estudio a la perspectiva histórico existencial del individuo; error frecuente en este tipo de análisis...
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Notas Sobre Economía y Otras Cosas

La paradoja del milenio que recién culmina, es el haber abierto luces al prodigio maravilloso de las ciencias, a la ponderación y medida objetiva, cierta, del fenómeno existencia del ser humano, y a su posibilitación en cuanto ente  individual  y social sujeto de derechos  concretados merced al Estado. Pero también culminar esos mil años con una ciencia enseñoreada por sobre el ser humano, atentando no solamente en  contra de su dignidad sino de su misma sobrevivencia como especie; además de una  libertad, que pretendiendo falazmente ser absoluta, ha resultado vasalla de sí misma.  Todo expresado en la conflagración entre dos modelos políticos que contrapuestos en expectativas y procederes, convergen en la aberrada y atroz negación del ser humano.
Precisamente dentro de esa paradoja se conformó  y desarrolló  la Economía “científica”, en cuanto instrumento evolutivo que posibilita  la coexistencia humana frente a los  “problemas” crecientes de la vida social moderna.
Y por esa misma paradoja  la economía, como el Derecho y...
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Del Socialismo al Reformismo
 Eficacia, Crisis y Ética

Hacia 1997-98,  en una entrevista conceptualmente muy entreverada, el escritor Arturo Uslar Pietri  era cuestionado respecto  de si el hombre necesario para sacar avante al país de la grave crisis político cultural debía ser también militar. Uslar, de mente preclara, sincera y objetiva -en lo posible desde  su postura de derecha-  extrañamente balbuceaba remarcando su característica tartamudez, aceptando apenas tal posibilidad. Un “posiblemente” que pretendía ocultar o soslayar lo que Uslar en la amplitud de su pensamiento sabía pero no quería o no podía decir: la dependencia  pervertida y perversa de nuestras sociedades del factor militar con todo el concepto cultural  de trasfondo, y la existencia de hecho del personaje  que calzaba  como anillo al dedo para tal empresa:...

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Reflexiones I

Cuando el ser humano despertó en conciencia hacia su entorno, hacia el universo, varias interrogantes lo atormentarían en adelante pero mirando hacia atrás: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Dónde estoy? ¿Para dónde voy? ¿Por qué el maravilloso prodigio de su existencia?; constituyendo la pesada carga que habría de llevar a cuestas: su propia conciencia.

Porque el cuestionamiento inicial del ente cognoscente es inmediato, respecto de si mismo, desde su cualidad gnoseológica, de ese ánimo incomprensible que le permite mirar su entorno más allá del simple acto y de su apariencia; pero ello lo angustia sobremanera, pues él existe en dos mundos, uno interno, principio y fin de todo, el fuero irreductible del yo quiero, del yo puedo, del yo  poseo;  el otro allende sus sentidos, inmenso  avasallantemente poderoso y misteriosamente mágico.

Es desde esa contradicción aparente entre  esos dos fueros existenciales donde el ser humano transcurrirá su andar evolutivo, lo que  configurará su  historia, sus creencias, sus valores, su cultura, su religión y su fe.

Porque si su ser interno no tiene conexiones materiales con nada, siendo de él y de nadie más, luego entonces, ¿existirá el mundo sólo dentro de él?  ¿Qué es el entorno que perciben sus sentidos? Buscando respuestas encuentra al semejante,  ponderando sus sensaciones en común se percata efectivamente de la realidad, y compartiendo el vínculo que trasciende lo material, descubre...

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Yo No Quiero Paz

La evolución está signada por el cambio. La novedad evolutiva expresa una dinámica de transformación siempre inconclusa, en constante reconstrucción, perpetuamente por hacer, en donde lo invariable y permanente son únicamente expresiones probabilísticas, es decir, la estabilidad e inmutabilidad en términos absolutos, o la paz, en ese mismo significado, son condiciones que de por si niegan la evolución  y por ende al universo mismo,  constituyendo referencias de un horizonte apetecido e ineluctable, pero cuyo punto de llegada es el mismo de partida. Por eso la paz constituye tan sólo un referencial, un cascarón vacio, un contenedor que se sustancia y justifica únicamente desde la dialéctica existencial; siendo precisamente desde allí donde se posibilita la pacificidad, en cuanto “acción” hacia la paz, no al contrario, porque la paz se “vive”  desde la dinámica que presupone. 
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Comentando "EL Socialismo del Siglo XXI"
de Heinz Dieterich

Cuando se publicó el libro El Socialismo del Siglo XXI de Heinz Dieterich, a pesar de lo “novedoso” del título, las reseñas  de la obra daban la espina de que volvía a llover sobre mojado, al insistir en el error de fundamentar  el planteamiento absolutamente en los dogmas de Marx y Engels... En fin, la obra no lucía interesante.

Empero, al conocerse la reciente noticia del rompimiento del idilio del autor con el régimen “socialista” que inspiró el libro, la curiosidad, la misma asesina del gato, instigó a darle al susodicho libro una lectura rápida de unos 60 minutos, más que suficientes para corroborar las sospechas y temores.

El libro inicia desde  un pecado original: la adulancia, siendo que desde allí se deslegitiman todas sus pretensiones “científicas”, pues el pensamiento crítico es esencial y radicalmente libre, y por tanto, su propósito no es  el de agradar ni ser alabado, ni querido ni odiado, sino simplemente expresar un proceso intelectivo lógico-racional-espiritual que comienza y culmina con el factor que lo impulsa y sustenta: la duda. Es decir, no la duda enemiga de la certeza sino la aliada de la verdad, la que desbroza caminos  auténticos derrumbando fachadas conceptuales, cortando a tajo sofismas, evidenciando falacias, descarnando vicios e hipocresías, y en consecuencia, contraponiéndose al orden establecido y  enfrentándose al poder instituido.

El problema es que la obra en cuestión se sustenta en los dogmas de Marx y Engels...
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Boves
Significado Histórico

Mas allá de la “maldad” ínsita a todo “rebelde” o insurrecto contra el “orden” establecido, de la “bondad” institucionalizada, forzada desde el poder del Estado,  y de los detalles redundantes intencionados hacia la estigmatización del personaje, lo que interesa  en estos tiempos de verdades históricas es ponderar el  significado histórico de  Boves en cuanto líder de importantes masas populares, valorando las cualidades no tanto de su persona, sino de los seres humanos cuyas  querencias, odios, resentimientos, sufrimientos , aspiraciones, valores y cultura él resumía y expresaba.

Por eso debemos decir algunas verdades respecto a  nuestro proceso independentista, no para menguarlo ni desmeritarlo en su valor histórico, al contrario, para dotarlo de la plenitud vivencial de la construcción de la historia y de la conformación de un sentimiento pleno de amor, odios y pasiones que nos resume existencialmente : la patria.

Y precisamente, es desde esa amplitud obvia pero intencionalmente desconocida del concepto de patria,  donde los sofismas de nuestra historia se desmoronan, desfigurando la estructura perfecta de hombres buenos contra los malos, de seres inmaculados éticamente por su alcurnia, enfrentados a las máculas sociales de seres predestinados  a  atentar en hordas  contra el orden social establecido y querido por Dios.

Digámoslo de una vez: El proceso independentista venezolano...
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El Legado de Elena


Hacía rato esculcaba el viejo baúl de su abuelo. Entre antiguos retratos con hieráticas figuras apenas visibles entre los resquebrajos de la albúmina, cuasi por sortilegio asida del roído papel, negándose a dejar de atestiguar aquellos tiempos idos; observó una pequeña y  amarillenta libreta que parecía deshacerse con tan sólo el roce de su mano.

La curiosidad de sus 25 años  hurgó las desleídas hojas. No era un diario. La ausencia de cronología alguna y la yuxtaposición desordenada de ideas traslucían la pretensión de constituir una extensión de la mente del escribiente, como queriendo salvar los recuerdos más allá de sus tiempos existenciales.

Sueños de chico, algunos devaneos de enamorado entre breves pasajes de su nativa España, junto a los resaltes de la participación en aquellas escaramuzas bélicas en las tierras santas de Jerusalén, evidenciaban la intimidad de las notas profanadas. Pudoroso se dispuso a cerrar la libreta, pero la corta estrofa entreverada en la sintaxis de un texto, llamó su atención: “Eran tres los soldados, cargando la cruz del Señor. Era de tres el secreto, que la providencia les dio. Era de tres la dicha y el profundo dolor... Lo he visto…”

La curiosidad lo embargó por esas últimas estrofas. ¿Cuál era su lógica? ¿A cuál secreto referíase?...


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Fascismo
Lo Que No Dice Un Panfleto

El tema del fascismo ha estado muy activo en el foro político del país. Los dimes y diretes giran en torno a quién es más fascista. En estos ambientes políticos tan radicalizados, el saber y la verdad se desmigajan para que cada quien tome lo que le convenga. En ese contexto, publica un prestigioso escritor venezolano, un artículo que enumera en 8 párrafos los caracteres del fascismo, en flagrante configuración panfletaria.

Por eso precisamente se ha escogido dicho artículo para desarrollar estos comentarios, a los fines de evidenciar lo que oculta, lo que no dice y lo que miente, un excelente panfleto propagandista concebido desde una parcialidad ideológica.

Terminan estos textos con algunos planteamientos acerca de la política, a los fines de ampliar los horizontes del análisis crítico respecto del fascismo o cualesquiera otras ideologías y procesos políticos...
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Correo para Anastasia

Indudablemente, Anastasia, estamos en tiempos de gran incertidumbre en el país. Horas aciagas viven la sensatez, la sindéresis, la cordura y la honestidad. La ética hecha harapos por la conveniencia y los intereses bastardos. Ni se diga del extravío del decoro, que mide las virtudes desde su concreción armoniosa como forma de vida en sociedad, sustentadas por un valor superior que las cualifica desde el individuo hacia la sociedad, y desde ésta hacia el ser humano: el reconocimiento y respeto de la dignidad humana.

Asimismo la prudencia ha hecho aguas en un océano de dime y diretes. Porque el ser prudente, siguiendo a Cicerón, no implica...

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La "programación" Sicológica, el Odio y el Miedo
Instrumentos Fascistas
y Antivalores Socialistas

Hoy analizaremos un artículo de un reputado siquiatra venezolano, publicado en el sitio web de un diario del Estado.

La fisonomía conceptual  del artículo es particularmente interesante, pues, desde una perceptible buena fe y tino en algunos de los planteamientos, se evidencian típicas carencias, errores, insuficiencias, incoherencias, incomprensiones  y hasta visos nazistoides, propios de los análisis híbridos entre posturas políticas y criterios científicos, que al final expresan cierta disociación de la realidad.

Un aspecto especialmente significativo del artículo, son sus comentarios, pues expresan la ausencia casi absoluta de la “marca de agua” de todo revolucionario, del carácter esencial que define su condición: el espíritu crítico.

Con sumo respeto a  la persona, pero en aras de la confrontación de ideas, elemento fundamental para el triunfo y hegemonía de cualquier proyecto político que pretenda cambiar los arquetipos, valores y principios de una sociedad, escudriñaremos en el citado artículo.

Inicia acertadamente fundando su disertación en la teoría del cerebro triúnico, conformado por sectores o etapas evolutivas diferenciadas, las cuales se "encienden" y apagan inconscientemente,  conforme a la manipulación que sean objeto, anulando la percepción de la realidad, por la "dificultad del cerebro de diferenciarla de la fantasía”.

Estas teorías, como la triúnica (de las tres aéreas diferenciadas del cerebro. Otras teorías plantean cuatro y hasta cinco), son muy útiles en cuanto medio de ilustración simple de las reacciones humanas, más no para...

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 El CNE
 Entre la Perfección y la Eficacia

El renacimiento marcó definitivamente  el  desarrollo evolutivo de la humanidad, iniciando, con la llamada modernidad, una forma de pensar, de plantearse el ser humano su existencia, de mirar y de ubicarse en el mundo, y principalmente, de actuar ante la realidad; resultando en la consagración del paradigma  que coloca al ser humano y su razón como centro, principio y fin de todo.

Y es desde allí que se exacerba en el ser humano su orgullo y vanidad por lo que su inteligencia y raciocinio le permiten hacer, llegando hasta la prepotencia. Tanto así, que se puso al borde de la auto destrucción, en dos guerras con horrendos artefactos capaces de extinguirlo como especie, paradójicamente creados por su raciocinio. Luego así, en los albores de este milenio, comienza el ser humano a replantearse existencialmente y a reencontrarse con valores otrora desechados por su prepotencia racionalista.

El arquetipo de esa prepotencia tecnológica lo representa por antonomasia el famoso Titanic. Un barco indestructible, perfecto, cenit  del desarrollo tecnológico del momento…

MEMORIAS DE UN VENEZOLANO DE LA DECADENCIA




Existen frases o títulos que aunque nacen o se conocen en determinada época, parecieran existir desde siempre y por siempre, en cuanto expresión de lo humano, en sus dolores, en sus valores, en sus creencias, en sus esperanzas y en su fe.

Quién no ha sentido en cualquier circunstancia que ha “arado en el mar”. Quién no ha “tenido un sueño”; quién no ha aspirado un mundo mejor, más justo. Qué individuo o sociedad no ha padecido en su existencia acontecimientos dramáticos que se inscriben en sus conciencias por siempre; para en adelante constituirse, desde sus memorias, más que lamentos, en reproches a la racionalidad, por su torpeza para posibilitar siquiera en  mínima eficacia la coexistencia justa, libre, igualitaria y pacífica del ser humano.

Y quién no puede sentir y padecer en la actualidad de esta Venezuela el estado de odio, discriminación y segregación social, la violencia física y sicológica entre conciudadanos, la hambruna atroz  y el desmoronamiento casi irremediable de la institucionalidad y del Estado de Derecho; en esta patria del Bolívar de todos, no del secuestrado por una facción política.

Qué venezolano no está inscribiendo en su memoria los aciagos momentos de esta patria decadente, para fustigar por siempre la conciencias de las generaciones por venir, para gritarlo al mundo en lamentoso llamado de solidaridad, para implorar a Dios luz a su racionalidad, y sobre todo, para recordar que su existencialidad, más allá de los cambios y transformaciones materiales y espirituales, insoslayablemente está circunscrita  a su ser humano, de cuya esencia no puede escapar, aunque sí aprender; porque al final de eso trata la existencia de este homínido pensante, aprender a ser humano, el ser siendo, construir su humanidad desde cada momento y “circunstancia” existencial.

Y es desde esa memoria, construida y construyéndose desde la triste y cruel realidad, desde la vivencia haciéndose recuerdo, que se hilan estas reflexiones; con el propósito de que al menos sirvan para elevar alto muy alto la esperanza y la fe en la posibilidad plena de lo humano; para que en el devenir, junto a todos los tristes testimonios, sean el volantín tras el que corretee el niño hacia un vivir más racional, espiritual y feliz. “La experiencia, divino tesoro”.


Y TRIUNFÓ PIRRO
Ya el adefesio constituyente está en marcha. El poder institucional desbocado ha tomado el cauce definitivo del anti Estado, de lo anti humano, de lo anti social. En términos políticos la sociedad democrática institucional venezolana ha inscrito su Q.E.D.P.

Por supuesto que el mucho poder más poco escrúpulo, políticamente siempre da buen rédito, como lo revela preclaramente Maquiavelo. La cuestión está en la cualidad de esa ganancia, vale decir, en las costas del triunfo.

El problema es que en la actualidad existen diversos factores que complejizan las básicas fórmulas maquiavélicas hacia una nueva elementalidad en la lógica y racionalidad política. Así, la primacía de los Derechos Humanos ha configurado otra ética de la justicia, de la igualdad, de la democracia, del Estado y de la sociedad; centrando al ser humano como principio y fin del gran acontecimiento cultural que es la sociedad. Ahora, que la “viveza” latinoamericana se empeñe en obviar absolutamente todo ello y seguir a pie de letra al autor de “El Príncipe”, es la penuria que padecemos los de este lado del nuevo mundo; que por ser tan pero tan “vivos”, nos olvidamos de “vivir” siquiera mediamente bien como sociedad, a pesar de las inmensas riquezas materiales, culturales y espirituales que poseemos.

Nuestro problema es que aún no hemos podido enraizar en nuestras sociedades, configurar en nuestras neuronas, la igualdad como fundamento de la identidad nacional; simplemente porque carecemos de esa identidad patria, en su pleno sentido. Sí, es cierto, cantamos himnos, izamos banderas y ostentamos escudos, pero, sin el sustento de la conciencia de la autenticidad del ser histórico evolutivo que expresamos y conformamos, todos esos símbolos no son más  que simple utilería de la tramoya de sujetos dados a depredarse unos a otros en este país temporal, mientras nos hacemos, como sea, del “dorado”, de la fortuna para largarnos a cualquier sitio; sin importar quiénes lo hagan primero, todos lo queremos hacer; al menos eso es lo que evidenciamos con nuestras actuaciones.     

Otro de los factores que restringen el actuar del Príncipe, es la sociedad internacional, cuya razón común se constituye en la tabla de salvación de las personas y sociedades ante las desviaciones y rompimientos de la hilaridad constitucional y del Estado de Derecho. Factor ciertamente muy imperfecto, injusto y desigual, pero comparado al escenario anárquico de Maquiavelo, resulta en el paraíso de la justicia éntre las naciones; más allá de los linderos que evidencian la incapacidad e impotencia evolutiva del ser humano para sustentar relaciones sociales estables, justas y pacíficas, allende su pequeña tribu.  

Pero el principal escoyo a las pretensiones maquiavélicas, es la nueva conciencia, racionalidad y espiritualidad del ciudadano.

Ya no es tan fácil y simple cargarse la Constitución  y esperar a que todos los “súbditos”  lo acepten sin objeción. No, hoy en día la conciencia irreverente, universal y libre del pueblo hecho evolutivamente ciudadano, grita el “basta” que ubica al Príncipe en su justo lugar, cuando no lo quita. 

En ese sentido cabe destacar la postura digna de los dos canales de televisión privados, quienes, aunque informaron en cuanto noticia el evento de la elección de los constituyentistas del gobierno, no conformaron un operativo especial para ello, en vista del carácter inconstitucionalmente írrito del evento, y dado que legalmente no están obligados. Les falta a esos canales volver al periodismo de investigación y denuncia, objetivo, justo  y veraz, para darle de su propia medicina al gobernante; eso sí, estando dispuestos a asumir las arremetidas del censor, contando en ese caso, si hicieren las cosas bien, con el apoyo de la ciudadanía y del factor internacional. Y también, por qué no, volver a los tiempos buenos de programas humorísticos como “Radio Rochela”, para sacarle con buen humor los “trapitos al aire” a los gobernantes, restregarle en sus caras, con inteligencia y “sin ofender a nadie”, todos sus disparates, contradicciones, corruptelas y hasta cachondeos.

No puede ser que en este país de Dios mueran por centenas neonatos en hospitales por falta de asepsia o de medicamentos, y por temor solamente se reseñen secundariamente en los noticieros; eso es criminal. Igualmente antihumano es no sustanciar e informar los casos dramáticos de suicidios por las penurias económicas, que están acrecentando una vergonzosa cifra negra en la potencia petrolera latinoamericana. El periodismo venezolano debe volver a las raíces éticas de ese noble oficio social; es decir, en ser, más allá del pregón noticioso, la voz, a veces única, por la cual el ciudadano delate la desnudez del gobernante.


DOS y DOS SON CUATRO, CUATRO y DOS SON SEIS…
Ocho millones de votos dice el CNE que apoyan a los constituyentistas del gobierno. Aún siendo cierta esa cifra, pues la falta de la publicación detallada de los resultados, la improvisación del control de votantes fuera del protocolo en hojas al voleo y las denuncias de las empresas que controlan y les saben todas las mañas a las “maquinitas” de votación, hacen presumir lo contrario. De ser cierta esa cifra, sería muy importante pero no sorprendería en absoluto, pues el evento fue diseñado para lograr “como sea” un elevado número de sufragantes y así pretender subsanar la ilegitimidad de origen que hace de” tiro en el ala” al actual proceso constituyente. En ese caso han debido obtener mínimo catorce millones de participantes; pero resulta que frente sus ocho, doce millones de ciudadanos le dijeron no al Príncipe, manifestándose con estruendoso grito silente de dignidad, ante su voluntad secuestrada.

Es que seis mil candidatos, a mil cuatrocientos sufragantes por cabeza  --prácticamente la familia amplia y los amigos del facebook--, resulta en algo más de ocho millones de votos. Ahora, el árbitro suma a sus deudas con la ciudadanía, especificar los votos nulos y principalmente la votación particular de cada constituyentista electo, para tener la relación y proporcionalidad de su legitimidad real.

Ocho millones de votos que relativamente son muchos, pero que por “gobierneros” en realidad no resultan tantos. Veamos: Si se le restan las “becas” y “trabajos” burocráticos otorgados en los últimos quince días previos al evento electoral, quedarían unos siete millones y medio. Si también se deducen los “becados” inoficiosos acumulados, que entre morir literalmente de hambre se aferran a la miseria que reciben, permutando el voto por la limosna del Príncipe. Ni decir de los apolíticos oportunistas “a la venezolana”, que parasitan del poder, sin importar quién lo ostente. Descontando además aquellos empleados públicos contrarios políticamente al gobernante, forzados muy subliminalmente a votar, dadas las características del evento, pero dispuestos a “cobrárselas” en la primera oportunidad, mejor dicho, a  esperarlos en la bajadita. Lo mismo se pudiera decir de quienes apostaron a la quiniela de la casa, votando y “reportándose” enseguida por una tarjeta electrónica que emite el gobierno pero que controla el partido. Amén de quienes, presas de la amenaza de ser despojados de sus pensiones por vejez o asignaciones por minusvalía, fueron a salvar las mesadas, que, aunque miserables en relación a lo que pueden adquirir, es lo único que tienen.

Siendo optimistas, siete millones continúa siendo la votación “ideal” de los  del Príncipe, mientras que cuatro millones sería el voto fuerte, de semiduro a duro. Además, si se pondera el llamado “uno por diez”, unos ochocientos mil fanáticos ultra radicales acompañarían a esa facción política  hasta los extremos del suicidio colectivo.

Una fuerza política muy importante a tener en cuenta por quienes se pudieren plantear su proscripción de la sociedad venezolana. Su ventaja radica en que, más malo que bueno, tienen un proyecto político; al contrario de los grupos opositores, quienes no han cuajado un planteamiento sensato y posible de país. Mientras la  desventaja es que ya demostró el Príncipe que es derrotable, que su presumida mayoría es de arena; que no puede construir un país y mucho menos sustentar su proyecto político con solamente jubilados, pensionados y personas con alguna discapacidad; sin menospreciar el invaluable aporte pasado y presente de esos sectores, pero un país implica la integralidad y complementariedad de todas las potencialidades de sus expresiones existenciales.

Además, el Príncipe sabe que está llegando al tope de la capacidad del Estado para asimilar la inmensa carga del gasto burocrático de que es objeto; y también conoce que la sociedad ha alcanzando el punto de rompimiento del círculo perverso de especulación con la divisa; por la cual, el Príncipe vende la divisa sobrevaluada, para que sea el “pueblo” con su sacrificio, carencias y penurias, quien cargue con el inmenso gasto burocrático del Estado, dando a la vez, la apariencia de solvencia y capacidad de recursos.  Algo verdaderamente criminal.  

Es que en este país de Dios la gente esta limitada simple y llanamente a sobrevivir y parasitar del Estado, como sea. En tiempos pasados, el “pueblo” se anotaba en larguísimas listas solicitantes de recursos para producir, desde cocinas y maquinitas de coser hasta grandes máquinas de mediana producción. Ciertamente que la mayoría de las veces o no “llegaban” los recursos o llegaban incompletos; pero existía un valor en todos esos miles de ciudadanos: el valor del trabajo, de la creación y del esfuerzo personal, como generadores de riqueza. Hoy, al contrario, las millonarias listas son para el cargo burocrático, los bienes subsidiados o gratis, para revender; sin faltar la “beca”, que premia el ser “pobre”. ¡Qué criterios! los de estos gobernantes.

En definitiva, el Príncipe en estas circunstancias tiene dos opciones: Continuar con el propósito inicial, de arrasar la institucionalidad para hacer la suya propia, encarcelar y exiliar a toda la dirigencia opositora y de ñapa “decretar” la paz; con un cuarenta porciento de apoyo a una ANC integrada por proselitistas del gobierno, cuestionada fundadamente en su constitucionalidad, ilegitimada por el sesenta por ciento de la población electoral del país, con fuerte rechazo en el plano internacional, por violentar en su convocatoria derechos humanos fundamentales; y de guinda, con el inminente bloqueo económico al Príncipe, por forajido. Ante tal escenario debería recordar el Príncipe que de las “embarradas” como las de Castro, el Cipriano, con una  basta.

Otra opción para el gobernante es de tragarse su prepotencia y sentarse a negociar como lo que es: un factor político muy importante, pero no único ni exclusivo ni imprescindible. De esta forma estarían aceptando tácitamente la imposibilidad, conforme a los criterios torpes de la izquierda tradicional, de imponer la hegemonía de su verdad política;  porque la verdad no la posee nadie, pues una cosa es la verdad teórica de la sociedad referida a un ser humano idealizado, y otra muy distinta es la verdad de la sociedad real, expresante del ser humano en su circunstancia evolutiva, con capacidad sublime de amor, justicia, solidaridad, racionalidad y espiritualidad, pero también torpe, lleno de vicios, antivalores y de intereses malsanos, y por ello promediadora de sus verdades. Siendo a eso a lo que se refiere precisamente la evolución de la sociedad, a la búsqueda de su verdad existencial, que no es un fin sino concreción del acontecer existencial.

Por lo pronto, aún antes de ser juramentados, ya los “constituyentistas” hubieron emitido opinión respecto de las personas a detener y la penas a imponer, lo que de una violenta el debido proceso. También han escurrido disparates como el de despojar al Ministerio público del ejercicio de la acción penal, para asignársela a la “víctima”; algo  tan absurdo, que se espera no pase del rumor mal intencionado.


MATAN AL TIGRE Y LE TEMEN...
Los sectores de la oposición, por su parte, hicieron lo que debían hacer ante un factor político que los desconoce y dada la evidente inconstitucionalidad de la convocatoria a la ANC. Su desventaja es la ausencia de un proyecto político viable, pertinente a las circunstancias políticos sociales del país, insistiendo torpemente en la restauración. Otra gran carencia de esos factores políticos, es la inexistencia de una voz política, acatada por todos, y no el coro multilingüe políticamente ininteligible. Ellos deberían abandonar ese criterio torpe e hipócrita de la unidad absoluta excluyente, abriéndose ideológica y materialmente hacia la expresión política de todos los factores adversos al Príncipe, en un gran movimiento de rescate institucional y democrático.

En verdad es difícil de lograr eso con dirigentes que en quince años han demostrado carecer de la humildad para reconocer sus limitaciones políticas circunstanciales y estructurales, de la paciencia para hacer las cosas en su debido momento, de la estrategia para no obrar como el contrincante desea, y del coraje, convicción  y fundamento ético para sostener sus actuaciones a costa de lo que sea, y no acobardarse y corretear cual gallo chongo, a las primeras de cambio.

Porque ahora es cuando la cosa comienza a ponerse buena. El gobernante ya le tiene la medida a los factores de la oposición, sabe que ladran mucho y fuerte, pero al final mueven la colita y chillan suavecito. Pero también el Príncipe ha evidenciado los alcances de su fuerza electoral y los límites de la posibilitación política de su ideología; y de ahí para abajo todo es ganancia para los grupos opositores. El asunto en adelante es de estrategias.

El craso error de los factores opositores al Príncipe, ha sido el torpe inmediatismo de su acción; evidencia de la ausencia de perspectiva política y, en consecuencia, de estrategias hacia la concreción de un proyecto real y posible de sociedad.

Así, cuando ganaron la mayoría calificada de la Asamblea Nacional, en vez de fijarse seis meses para “salir del gobierno”, debieron actuar con calma, valga decir, cerrar las fauces y plantearse cinco años para hacer lo que política y democráticamente en sano juicio y sabia estrategia debían hacer, fundamentándose en el poder político logrado por su arrasador triunfo: Avanzar “disimuladamente” hacia la concreción de un proyecto político tan amplio como el país, usando como impulso los errores, omisiones, carencias conceptuales y perversiones ideológicas del gobernante. Empero hicieron lo contrario.

Lo asombroso es que ahora, cuando el Príncipe está más acorralado que nunca dentro de sus propias murallas ideológicas, los opositores comienzan a disgregarse y a recular. La torpeza definitivamente tiene nombre y apellido.

De todas formas,  para derrotar al Príncipe, se vislumbra el desarrollo de estrategias en torno a tres puntos:
El ideológico conceptual: Se trata de personas profundamente ideologizadas, y por ende, irremediablemente parcializadas y dadas a alienarse de la realidad, negando al ser humano y a la sociedad en sus expresiones existenciales evolutivas concretas, para configurar una falsa realidad pendulante entre un pasado glorioso que se fue y un futuro maravilloso por venir, pero nunca en presente real, cierto, vivible en su plenitud posible. Así, la meta fue de seis años, luego hasta el dos mil  ocho, el dos mil dieciséis, el dos mil veinticinco… Igualmente, desde hace tres años cada tres meses, cada seis, cada año, el país arrancaría definitivamente hacia ser una potencia económica. Hoy extienden la ANC para ganar dos años de no hacer nada, hasta las elecciones presidenciales, para nuevamente prometer lo mismo, y así sucesivamente… Es que, debe tenerse claro, no han podido, no pueden ni podrán jamás lograrlo, porque su ideología y sus taras conceptuales no se los permiten. Es una locura propia del Marx y del idealismo alemán, pretender moldear a  todo un país  --y hasta a todo el planeta, como lo intentaron los Rusos— conforme a la ideología de un sector social. Ni las religiones, con su universalidad, lo han logrado.
En conclusión, es mucha la tela por cortar  y las estrategias a desarrollar respecto de la incapacidad estructural del Príncipe para asentar su proyecto en la realidad.

El práctico procedimental: Al ser su ideología esencialmente hegemónica, es contraria a la democracia y su institucionalidad, y por ello resulta flagrantemente ineficiente. Para ellos lo fundamental es el titular, no la institución. Son voluntaristas por esencia. Les basta el querer para poder; y no es así; si fuese así, hacer política sería cuestión de bordar y cantar. El querer debe desarrollarse sobre la calzada cierta, posible y concretable de la investigación y del conocimiento, que posibiliten la planificación y sistematización sinérgica del propósito político, conforme a criterios “reales”, y por ello, con posibilidad cierta de eficacia y eficiencia.
El problema para el Príncipe, es que el conocimiento que la  investigación llama o genera, por su esencia es revolucionario, resultando por su objetividad y amplitud necesariamente de alguna forma contradictorios a los dogmas anquilosantes del gobernante; y además,  la posibilitación de ese conocimiento, requiere de estructuras institucionales que por su esencias exigen el desprendimiento de la voluntad del sujeto, o factor político, para integrarlo a una  expresión institucional que lo despoja de su protagonismo revolucionario.
Es decir, el “revolucionario” irremediablemente cae en la paradoja de renegar de su ideología parcializada para poder concretar su acción revolucionaria en toda la extensión y posibilidad existencial de la sociedad; perdiendo así su fundamento dogmático ideológico, y por ende, su esencia revolucionaria. Por eso los revolucionarios se empecinan en marchar a contrapelo de la realidad y terminan aplastados por ella junto a sus criterios parcializados. De cualquier  modo, la evolución social siempre toma de la acción revolucionaria lo que le sirva y desecha lo demás.
Precisamente, son esas contradicciones fundamentales entre el hacer y el decir del Príncipe, a las que se le deben exprimir estrategias políticas eficaces. Porque, por las falacias de su ideología, la izquierda tradicional resulta en puro buchipluma.

El histórico sociológico: El proyecto político de izquierda tradicional del Príncipe, no ha sido concretado establemente en ningún país de la tierra; pues, por los sofismas que lo sustentan, las intentonas  enseguida entran en conflicto irremediable con las sociedades que pretenden cambiar. Es decir, precisamente lo que ha venido ocurriendo en nuestro país, el principal enemigo del proyecto político del gobernante es la misma sociedad, o, interpretado de otra forma, el tiempo. Por eso el Príncipe lo único que hace a la perfección es ganar tiempo. Y por eso la oposición no se ha preocupado por abandonar la intención restauradora, a cambio de la oferta electoral sensata, pues se ha limitado a usufructuar esa discordia esencial entre lo que pretende el Príncipe y lo que le permite la sociedad.
No olvidemos que el cuerpo social tiene existencialidad propia, por sobre cualquier parcialidad que pretenda sometérsela. O sea, la sociedad institucionalmente estable y políticamente pacífica, permite gobiernos de diferentes ideologías, sin alterar su esencia existencial. Dicho de otra forma, la posibilidad de la coexistencia y alternabilidad de ideologías, es lo que factibiliza la estabilidad y la paz social.
Por eso, los gobiernos hegemónicos, que desconocen los derechos de las minorías y se niegan a la posibilidad de la alternancia democrática, de suyo son inestables y conflictivos.
Con base en este punto, una tarea estratégica sería evidenciar el fracaso histórico del socialismo tradicional, y, en contrapartida, presentar una propuesta política que comprenda y potencialice los logros aislados  históricos de ese socialismo, integrados a un proyecto político ideológicamente amplio.  Mover la conciencia del ciudadano, desde lo bueno de lo malo o imposible, hasta lo mejor de lo bueno y posible.


¿ÁRBITRO DE FUTBOL O DE GRANDES LIGAS?
No se entiende por qué no se ha denunciado a la comunidad internacional las permisividades del árbitro electoral respecto de las violaciones flagrantes del gobernante a las leyes electorales, amén de las que protegen el uso, disposición y destino del erario público. Pero no la denuncia de mero palabreo sino del expediente sustanciado con el amplio material videográfico que lo compruebe. Desde el uso indebido de las cadenas nacionales para las campañas del partido de gobierno, hasta la utilización de la llamada “tarjeta de la patria” como instrumento político del partido del Príncipe. Son hechos públicos notorios comunicacionales, pero es necesario sustanciarlos adecuadamente para evidenciar y denunciar al mundo las perversiones del arbitraje electoral en Venezuela; pues buen árbitro no es el que reconoce resultados indesconocibles, sino el que mantiene imparcialmente a las partes dentro de los linderos de la legalidad. Buen árbitro no es el que valida el gol indubitable de Messi, sino el que sanciona la patada que pretende inutilizarlo.

El cambio de árbitro electoral es condición sine qua non para avanzar hacia la pacificación del país, pues la actitud y aptitud del árbitro ante el gravísimo momento que sufre el país, se ha convertido en factor desestabilizador y generador de violencia. Cortar por la sano sería una señal de la búsqueda sincera de la paz. ¿A qué se le teme? ¿A la imparcialidad?    

El día en que los grupos opositores hagan lo contrario de lo que el Príncipe en realidad desea que hagan, ese día se les agriará la faz a los del Palacio.

Eso, aunque no imposible, es muy difícil, pues ya han empezado a recular después que llegaron al tigre. Si en algún momento está prohibido retroceder ante semejante arremetida del Príncipe, es en este.

Existen circunstancias en los que la paciencia, la lógica y la racionalidad se hacen aun lado para dar paso a la irracionalidad, instintiva, de pura y simple sobrevivencia, un instinto que pretende preservar al sujeto, no solamente en su existencialidad física sino en su integralidad ética, en los valores y principios que fundamentan sus paradigmas existenciales, que, válidos o no,  verdaderos o falsos, útiles o inútiles, buenos o malos; son los suyos, conforman la definición de su existencialidad, y nacen de misma fuente desde donde emanan sus Derechos Humanos: su ser humano.

Dicho de otra forma, habría de ser masoquista la oposición para aceptar semejante adefesio político jurídico como la ANC. Con todos sus principales dirigentes presos o inhabilitados o “ahogados” financieramente en sus gobernaciones y alcaldías. Con sus vidas privadas “pinchadas” ilegalmente y televisadas en cadena nacional de radio y televisión. Con el ejercicio de sus cargos de elección popular o suspendidos o anulados o abrogados, y sus titulares reos de la “justicia”. Con sus derechos políticos y civiles coartados o negados. Con montañas de violaciones a las leyes electorales y de salvaguarda del erario público, por un Príncipe sin freno institucional. Con un “referéndum revocatorio” prácticamente abrogado por las mañas del Príncipe. Con sus leyes aprobadas desde la Asamblea Nacional anuladas, incapacitada para darse su propio reglamento como Poder del Estado, para controlar a la administración pública, para autorizar los estados de emergencia, para censurar al vicepresidente y ministros, para designar a los rectores y rectoras del CNE. Y, de guinda, con una ANC encasquetada  al país a lo Juan Charrasqueado.

Si a pesar de todo eso, la dirigencia opositora aún pretendiere seguir convalidando al Príncipe, tendría que ser simple y llanamente sin vergüenza.

Participar en la elección de gobernadores y luego en la de alcaldes ¿para qué? ¿Para que los ahoguen financieramente? ¿Para que los inhabiliten y los saquen del juego político por instrumento de la Contraloría? ¿Para que cualquier día el TSJ les ordene a sus alcaldes barrer las calles, y luego, como dejaron tierrita y algunos chicotes, los despojen de sus investiduras y los condenen a prisión por “desacato”;  mientras que a los gobernadores les montan una gobernación paralela y les estrangulan los recursos?. Eso sin contar los grillos y camisas de fuerza que seguramente meterán en la nueva Constitución, para inutilizar toda alternativa democrática al Príncipe.

Si los institucionalistas y demócratas no logran el compromiso del Príncipe ante instancias internacionales hacia cambio del árbitro, del sometimiento irrestricto del Estado de Derecho, sobretodo en materia electoral, y del respeto, no solo de los resultados electorales, sino de la  investidura de los funcionarios y de las instituciones que representan; no les quedaría más opción que plantársele definitivamente con su fuerza frente a frente al Príncipe. Dispuestos a copar sus calabozos. Llamando a los doce millones de venezolanos a poner rodilla en tierra  contra el avance hegemónico del Príncipe; sabiendo que podrán someter a cientos y criminalmente a miles, pero no a millones de ciudadanos dispuestos, democráticamente, a todo por la defensa de su libertad, de la democracia y de la institucionalidad       

Empero, todo lo preparó el Príncipe para evitar la reacción de sus opositores. No tienen tiempo para cuadrar sus estrategias; aunque han debido tener listo el plan electoral “b”. Si van separados a las elecciones le harán el favor al Príncipe. Si sus candidatos son sus políticos de oficio tradicionales, dejaran mucho espacio electoral por abarcar, que el Príncipe aprovechará. Por eso lo ideal sería que inscribieran candidatos de amplitud intelectual y flexibilidad ideológica. Que antes que políticos sean ciudadanos honestos y gerentes eficientes; capaces de desarrollar una nueva forma de ejercer la política. Que en vez pretender concretar su ideología en la sociedad, sea desde el conocimiento y la eficiencia que construyan el cuerpo ideológico institucional de la sociedad. Es decir, la política realista, científica y auténticamente social.

Ojalá esos factores decidan de una vez por todas jugar el juego político como se debe. Usando las armas democráticas institucionales que realmente hieren al Príncipe. Con una estrategia fundamental de perogrullo: Ofrecer lo mejor que el otro; pero desde un planteamiento político jurídico económico sociológico y cultural concreto, factible, convincente y programático.

Se ve difícil que eso ocurra, pues si no lo han hecho en quince años, nada permite suponer que lo vayan a hacer ahora. Mientras no configuren una “contraideología” que permee la sociedad, seguirán esos sectores de traspiés en traspiés electoral. Y junto con ellos, pierde el país; pues el gobernante requiere de la existencia de una mejor oferta electoral, para verse obligado a optimizar  la suya; ganando al final Venezuela, que es lo que se  desea.

Por eso, la mejor opción para el rescate y salvación de la institucionalidad, de la democracia, del Estado de Derecho, de la justicia, de las libertades ciudadanas y de la paz, debería surgir de un centro político suficientemente amplio hacia los extremos. De aquellos ciudadanos “centrados” en lo humano, en cuanto principio y fin de la acción política, preservadores sensatos de la estabilidad que permita la justicia  y la paz, propiciadores comedidos de los cambios que posibilitan la plenitud del ser social humano e impulsores pertinentes del cambio cultural de una sociedad cada día mejor.

Una propuesta política que potencialice los beneficios sociales de los ciudadanos desde y hacia una lógica y racionalidad más eficiente. Valga decir, que el derecho del ciudadano no sea solamente a acceder a la pensión, sino a poder subsistir dignamente con ella. Que el Estado no le garantice al ciudadano ninguna caja con alimentos, sino que  pueda adquirir los que desee a precios justos en el abasto de la esquina. Que no se regalen casas, ni carros, ni electrodomésticos, ni se pinten gratis las casas; sino que todos puedan acceder a ellos proporcionalmente al justo esfuerzo; sin olvidar el sentido ético de solidaridad de la sociedad y el Estado. Volver al criterio de la agroindustria regionalizada, dejando los huertos socialistas como un valor social productivo complementario. Rescatar el trabajo justo y el esfuerzo personal en cuanto valores sociales e instrumentos para el buen vivir. Enseñarle a la sociedad, que los bienes y servicios tienen un costo, y que, por sobre el disfrute básico y justo, quién requiera más, todos lo que le venga en gana, debe esforzarse y producir más. Garantizar no solamente el acceso gratuito a la salud, sino también a los medicamentos y a servicios de óptima calidad. Continuar con la masificación de la educación, sin tantas instituciones “tapa amarilla”, con estrictos criterios cualitativos, para que cualquiera pueda acceder a la universidad, pero no todos puedan titularse, sin mediar el esfuerzo y el aprendizaje eficiente y eficaz. Darle un vuelco conceptual a los organismos de seguridad del Estado, quitándoles esa autarquía pretoriana, para ponerlos definitivamente al servicio de la sociedad. Desenterrar la libre producción y la libre competencia o concurrencia, erradicando los privilegios bolivarianos criminales que depredan al país…

Un gran movimiento político que comprenda a todo el país institucional y democrático es la salvación para el país.

Es que el ser democrático no implica ser bueno ni malo, ni justo ni injusto, ni santo ni demonio, sino el someterse irrestrictamente a los valores y principios del ente social. Por eso el control constitucional supone el despojo de la prevalencia de la voluntad del sujeto, hacia la primacía de la voluntad histórica institucional. Y por eso, lo primero que fractura el socialista tradicional es la institucionalidad, para poder imponer su voluntad.

Dejar atrás el fanatismo comunista debe ser el propósito inmediato y común a todo venezolano sensato y de buena fe; y después que continúe la  insoslayable y necesaria diatriba política, dentro del estricto marco del Estado de Derecho.

Que a nadie más se le ocurra arrasar la institucionalidad, el Estado de Derecho y la democracia, para instaurar ideologías falaces. Claro, pueden luego, cómo no, reflexionar, modificar su proceder y participar en la política según los criterios civilizados de la democracia y del Estado de Derecho. 

En definitiva, momento complejo el de la patria de Bolívar. El Príncipe se las juega todas, no pudo imponer su ideología a todo el país por las buenas, y ahora va por las malas. No puede triunfar. Sería el fin para Venezuela.

Comenzó la cuenta regresiva. La ANC inconstitucional vs  el pueblo democrático e institucional.

Dice el gobierno que  llamará a “Rondón”. Que no olvide que Rondón somos todos los venezolanos. La oposición a este gobierno no son las docenas de políticos restauradores que llenan los espacios comunicacionales, ni las facciones incapaces de controlar su indignación, cayendo en la violencia; no, veintidós millones de venezolanos, pacíficos, democráticos, institucionalistas…  también somos Rondón. Que busquen al Rondón de todos, y lo encontrarán.

Este más que nunca es el momento de enunciar como aquel otro en la historia: “¡¡O se rompe definitivamente la institucionalidad o se acaba la chavera!!”.


LA CARTUJA
Ese  es el rumbo de nuestra patria, hacia una cartuja. Con una verdad definitiva, asumida sin criticidad alguna, incomunicados del mundo, servidores fieles de una ideología, abstraídos de la realidad, negados en su racionalidad y en su humanidad. Aceptable para cualquier expresión religiosa, pero intolerable para los ciudadanos y  las sociedades libres de principios del tercer milenio.

Resulta indudable que el factor político jurídico internacional es fundamental para frenar los intentos totalitarios de estos grupos comunistas fanatizados.

En realidad no es de otro mundo solventar esta atroz crisis, basta con que los factores políticos entiendan que no pueden imponer su ideología a todo un país; que su propuesta política es solamente una entre las cientos o miles posibles; que la sociedad real expresa el promedio evolutivo del ser humano, a veces negativo, a veces positivo, a veces neutral, pero es su karma no ser perfecta, tal como lo enunciara Pareto. La enseñanza es que la solución no está en la inversión de los factores, pues el ser humano, y su promedio social, seguirá expresándose ineluctablemente. Si en este momento desapareciesen todos los “ricos” del país, como lo pretende el Príncipe, entre los “puros” revolucionarios comenzarán a surgir los nuevos ostentadores de bienes y riquezas --¿o es que ya no están lloviendo cual maná del cielo?--

No se trata pues, de aniquilar al otro sino de aceptarlo, de reconocerse el ser humano en su humanidad, de comprender la cualidad natural y necesariamente imperfecta de la sociedad; para desde allí posibilitar un mejor promedio de vida del ciudadano, soportado en una base social digna y justa en lo posible. Con eso sería suficiente para construir una sociedad más feliz y pacífica.

Los políticos a lo suyo y el ciudadano a vivir en la plenitud factible su existencialidad, dentro de la institucionalidad que lo posibilite y  el Estado de Derecho que lo garantice. 


S O S
Pretenden en esta tierra de Bolívar implementar definitivamente la tristemente célebre, absurda y torpe “dictadura de la mayoría”. Si no nos dan la mano diplomática y jurídica los pueblos del mundo, este país puede caer en la confrontación definitiva entre hermanos.

Imaginen ustedes, ciudadanos del mundo, el miedo de cualquier venezolano contrario políticamente al actual régimen, frente a militares que reconocen como su “comandante supremo” a un fallecido ex presidente y político fundador del partido en gobierno. Piensen  en el terror del ciudadano opuesto al socialismo tradicional, cuando los militares de su patria, fusil en mano, les sentencian a grito vivo: “¡Patria socialista o muerte!”.

Sabemos que las decisiones de las diversas instancias jurídicas internacionales son ley en nuestra patria; que los venezolanos somos ciudadanos no solamente dentro del demarcaje geográfico, sino que es nuestro derecho humano fundamental ser ciudadanos del mundo; constituyendo el fundamento del nuevo paradigma del derecho internacional: la universalización de todas las personas del planeta en una misma dignidad, en una misma espiritualidad, en un mismo ser humano.

No lesionan las instancias jurídicas internacionales la soberanía de un Estado, al proteger al soberano de las desviaciones de sus gobiernos. Porque, precisamente, cuando el Príncipe apela a esas instancias internacionales para que se garantice el ejercicio de la soberanía del país, lo hace por mandato constitucional del soberano; por lo tanto y con más razón, derecho y legitimidad, pueden los ciudadanos acudir a la comunidad internacional para que se preserve su poder soberano de las arbitrariedades de quien los gobierne. O sea, el problema al final  es el Príncipe, que se cree él el soberano. Por supuesto, las mascaradas no faltan, para aparentar lo contrario.

En definitiva, siendo objetivos, la culpa última no es de sujetos sino de ideologías y de conceptos. Porque, sinceramente, esta gente de la izquierda tradicional, no es invento, lo sufrimos los venezolanos en carne propia: Como oposición son excelentes, pero como gobierno resultan infinitamente torpes, con “p” de pacatos. Pero no es culpa de ellos, cuya buena intencionalidad es de presumir, sino de los dogmas políticos falaces que desde muy jóvenes los acorralan en un extremo de la existencialidad del ser social humano. Siendo desde allí, desde esa auto-segregación social, que se hacen disidentes de un sistema al cual inexorablemente pertenecerán por siempre; es decir, ellos son también el “sistema”, y aunque lograren quedar solamente ellos, como lo propone Marx, al final el “sistema” seguirá siéndolo para los otros que irremediablemente terminarán expresando su “humanidad”, o sea, regenerando el “sistema”, diferente pero “igual”; el que a su vez será condenado por otros que, como los actuales reaccionarios y conservadores en su tiempo, mirarán la sociedad y el mundo diferente... El destino de Sísifo es su karma.

Por eso, esos sectores, en vez de pretender someter la sociedad a su ideología, deberían someterse ellos a las cualidades ontológicas, axiológicas e históricas evolutivas del ser humano social; para desde la trascendencia del existir del “homo sapiens”, llamada humanidad, poder traslapar los vicios, antivalores y perversiones hacia una mayor plenitud del vivir social. Dicho de otra forma, la acción política asentada en la realidad, eficiente y eficaz, debe necesariamente comprender toda la integralidad existencial de la sociedad y no pretender atrincherarla en una ideología.

Precisamente eso es lo que el Príncipe intenta hacer del país, un ghetto ideológico.  La soberanía es la coartada y  la paz la excusa. Soberanos ellos,  para eludir el derecho y la justicia internacional; y pacífico y reverente el “pueblo”, para imponerle a su gusto y gana la dictadura de la “mayoría”. 

Hace tres días se instaló una ANC elegida por no más del veinticinco por ciento del patrón lectoral. El enroque del Atila por la señora venganza, tranquiliza algo pero no alegra. Los pretorianos del Príncipe más violentos y represivos que nunca en las calles.

Dos años de terror es la amenaza de hoy. Veinticuatro meses de desasosiego que sufriremos los venezolanos, y que seguramente muchos no los contarán completos o lo harán desde los calabozos del régimen.

Setecientos treinta días, en los cuales, los que no comulguen con la ideología del Príncipe se levantarán sin saber si verán la luz del siguiente día.

Diecisiete mil quinientos veinte horas, con quinientos cuarenta y cinco sujetos ostentando poderes “dictatoriales”, para hacer y deshacer con sus oponentes, disidentes y ciudadanos que los contradigan, lo que les venga en gana. Inmunes a cualquier ley humana; aunque no divina. ¡¡Papa Francisco, acuérdate de nosotros!!

Todo aquel ciudadano del mundo de buena fe y voluntad, de la ideología política y religión que sea, debe rezar por nosotros y exigirle a su Estado que diplomáticamente y con todas las herramientas del Derecho internacional, llamen a  que el Príncipe se encauce en el respeto de la institucionalidad, la democracia y los derechos humanos y garantías ciudadanas.

¡Ciudadanos del mundo, ayuden por el amor a Dios a este sufrido pueblo en la decadencia!


Javier A. Rodríguez G.