domingo, 3 de enero de 2016

SUMAS QUE RESTAN

En  los procesos de transformación social ocurren ciertos acontecimientos determinantes de las etapas o ciclos con que las sociedades entretejen su andar evolutivo. Luego así, esos acontecimientos a su vez responden a sucesos que convergen en ellos de forma más o menos amplia, evidente y compleja, pero siempre determinables hacia un abanico de causas enraizadas desde generatrices conceptuales enmarcadas por un amplio hecho cultural.

Es decir, también en política nada ocurre por generación espontánea y todo tiene sus porqués, siendo función del político determinar lo más acertadamente posible el porqué de los porqués, para así adelantarse a potencializar, corregir, evitar o minimizar los efectos políticos de los susodichos acontecimientos; de lo contrario cualquier acción sería como pretender escalar el Everest a ciegas. Lo realmente increíble es la frecuencia con que se practica el montanismo político a ciegas en nuestro país.

La caída de la llamada “cuarta república”, por ejemplo, desde una década atrás anunciaba claramente su estrepitoso derrumbe, incluso brindando las oportunidades para la rectificación política, que los dirigentes fueron incapaces de percibir y aprovechar debida y oportunamente. Así, luego de las revueltas populares de febrero de 1989, anunciaron un gran “acuerdo nacional” hacia una Asamblea Nacional Constituyente, que luego se morigeró hacia una “reforma profunda”, para diluirse en una pretendida “enmienda precisa” que nunca se concretó; repitiéndose la misma historia tras el susto del frustrado golpe de Estado de febrero de 1992 y su resaca de noviembre de ese mismo año.

El problema es que el poder enceguece, ensordece, pervierte, aliena y causa una terrible adicción que inhabilita al político para comprender que en política  existen sumas de criterios, causas, acciones, omisiones y errores que al final restan política y electoralmente.


¡¡POR MI CULPA, POR MI GRANDÍSIMA CULPA!!

Por eso resulta asombroso que tras la catastrófica derrota electoral  en las recientes elecciones al parlamento nacional, los dirigentes cupulares del partido del PSUV se limiten a responsabilizar a una “guerra económica”, argumentando, en consuelo de tontos, el destino sufrido por Allende hace medio siglo, por zutano y fulano en el año de las peras, hasta llegar así a los tiempos del mismísimo Tutankamon.

Ahora, la cuestión está en que sí, es cierto que la burguesía históricamente usa su poder económico como instrumento o “arma” política. Eso no es novedad. Luego entonces, desde el mismísimo año 98 la “revolución bolivariana” ha debido tener definido, estructurado y desarrollado conceptual, estratégica y procedimentalmente ese problema ineludible, de manera de confrontarlo exitosamente en la diversidad de escenarios posibles, en vez de limitarse a esperar a que la divina providencia cambiase esa objetiva predestinación histórica; actitud ésta típica de una izquierda tradicional “sufrida”, nostálgica, prepotente, torpe y llorona.

Lo más increíble es que la “revolución bolivariana” no solamente no procedió según esa conciencia histórica, sino que, por el contrario, restringió hasta casi su total aniquilación cualquier competencia a los sectores productivos e importadores llamados históricamente a  protagonizar la susodicha “guerra económica” continuada y sin capitulación posible en su contra, otorgándole así privilegios monopólicos ni soñados aún dentro del régimen capitalista más salvaje.

Pero esa prostitución de la “revolución bolivariana” hacia el poder burgués capitalista alcanza los límites del masoquismo cuando le entrega dólares a 6 y 12 bolívares para que aquellos se los vendan al pueblo venezolano en 600 o más bolívares; conformándose una red perversa y pervertidora del orden público y de la moral ciudadana, de la cual el mismísimo gobierno participa al regocijarse, sin cuestionamiento ético alguno, por los altísimos ingresos fiscales debidos a la ola especulativa, es decir, el “gobierno revolucionario” participa alegremente de la esquilmación capitalista de los menguados ingresos del ciudadano venezolano.

Pero no conforme con tanto desatino, el gobierno se jacta del bajísimo desempleo, sustentado fundamentalmente en la perversa centrífuga de dólares que ha distorsionado toda la economía del país, hasta el punto de haber concertado al comercio formal y al informal, históricamente en pugna, para la comisión de un ilícito que ha eliminado definitivamente en el venezolano cualquier intención  de emprendimiento productivo: el “bachaqueo”. Resultando que hoy en día en nuestro país el “pueblo” hace solamente dos cosas: esperar a que el gobierno le “regale” vivienda, carro, enseres y comida, y  “bachaquear”.

Es decir,  la guerra económica no solamente estaba anunciada con bombos, platillos y redoblantes, sino  que de “ñapa” el atacado le suministra al agresor el armamento y pertrechos para que éste pueda concretar  su acción… El mundo al revés.

Definitivamente el principal enemigo histórico de la izquierda tradicional no ha sido ni es el capitalismo ni la burguesía ni el imperio, sino simplemente su propia torpeza.


ENTRE LA PERFECCIÓN Y LA INEFICACIA

Cualquier sistema político que presuma de ser perfecto, es ineficaz, pues de suyo está imposibilitado para evolucionar. La política conservadora niega la posibilidad del cambio evolutivo de las sociedades, luego ella es “perfecta”. Así pues, el revolucionario “perfecto” no es sino un hipócrita conservador.

Por eso no resulta extraño que el contrasentido de un “gobierno perfecto”, una “campaña electoral perfecta”, un “arbitro electoral perfecto” y una segura “victoria perfecta”, además de “espléndida”, resultase en semejante desastre.

Si a la prepotencia y a la torpeza política se les buscare un factor común, tendría que ser la “revolución bolivariana”.

Es que dentro de tanta “perfección” se blindaron políticamente al cambio, obligándolo a buscar otros cauces… Algo elementalmente obvio, pero que los “perfectos” revolucionarios ni por asomo consideraron.


LA DERROTA EN SU ORFANDAD

Al contrario de su antónima victoria, a la derrota nadie la quiere, todos la desprecian y le sacan el cu…erpo, no existiendo alguien con la honestidad de reconocerle su auténtico origen. Que si fue mero producto de una guerra económica. Que si se debió a la inconsciencia del otrora sabio pueblo, comprado por unas cuantas monedas para ingerir licor. Que si fue por deficiencias de un árbitro electoral que hasta un día antes de los comicios era “perfecto”. O que si todo se originó por  estratégicas fallas en el aceitado de la maquinaria electoral…

Lo que nadie, nadie menciona, es que la causa generatriz la ha traído la “revolución bolivariana” consigo desde siempre: Las taras conceptuales y la consecuente torpeza congénita de la izquierda tradicional. Siendo de allí que se desarrolló todo ese rosario de yerros respecto de una guerra más que avisada y toda la retahíla de errores que sumados causarían la inmensa resta electoral del 6D.

Resta con la que los gobernadores y alcaldes aseguran no tener nada que ver. Con sus pobres gestiones apenas se diferencian de cualquier gobernante burgués por la existencia de alguna que otra “misión” nacional en sus regiones.

Asimismo, las empresas del Estado, ineficientes socialistas por fuera, improductivas capitalistas salvajes por dentro y quinta columnas por la calle del medio, se santiguan y juran por el puñado de dólares no tener nada que ver con la operación aritmética del 6D.

Ni se diga de los diputados “revolucionarios”, que de los “nerds” de Chávez, es decir, con sensatez y propósito existencial, pasaron a ser los playboys vivarachos fanfarrones del PSUV, en una Asamblea Nacional prácticamente inoperante, conformada con habilitar al poder ejecutivo para que éste la supliese en sus funciones, mientras ellos se “gozaban” su mayoría insultando y difamando a diestra y siniestra a tirios y troyanos, junto a los grupos de choche que apostaban en la sala de sesiones legislativas; amén de disponer a su libre albedrío de las escuchas telefónicas de los cuerpos de seguridad. Lo cortés no quita lo revolucionario, lo enaltece. Además, el respeto a las formalidades y a las investiduras de los legisladores electos, sean de la tendencia política que sean, más allá de salvaguardar la dignidad de las personas y de posibilitar un clima básico de confraternidad en la institución, tiene su fundamento en el respeto y preservación de la voluntad del soberano, que legítima y legalmente ellos representan. Sin decir nada del hecho de que la mayoría de los diputados rojos apenas van de visita a las regiones que representan y  además ni por asomo se atreven a enfrentarse a alguna institución del Estado en defensa de los derechos ciudadanos. Dios nos negó a los venezolanos la dicha de ver en 15 años a un solo diputado “revolucionario” votar en contra de alguna ley por no estar de acuerdo con todo o parte de su contenido, aún con aquella que Chávez les vetó por posibilitar la privatización de las aguas; es que hasta la objeción de conciencia revolucionaria la extraviaron.  O sea, terminaron siendo purititos adornos. Todos, toditos los diputados “patriotas” aseguran que ellos nada sumaron a la resta del 6D.

Por su parte, el Ejecutivo Nacionalcomo siempre re-niega también haber restado algo el 6D, aún cuando ostenta un inmenso expediente de errores políticos que objetivamente hubieron debido restar los legisladores bolivarianos hasta no más de media docena… Empero, siendo indulgentes y concediéndoles el beneficio de la duda, consideremos su accionar desde hace apenas dos años, cuando la crisis era ya insoportable, pero que brindaba una oportunidad de oro para iniciar un profundísimo cambio revolucionario de cara a la contienda electoral del 6D, en un “picar adelante” a las reforma que de cualquier manera habría de iniciar con el 2016. Sin embargo no se hizo efectivamente ¡¡nada!! Incluso algo tan sencillo como regular y racionalizar la venta de neumáticos, baterías y el aceite para vehículos, no lo han podido realizar, principalmente por la inoperancia y corrupción en los entes administrativos encargados de implementarlos.

Es que la llamada guerra económica, que no es sino el uso del poder económico como instrumento político, inició la actual etapa desde hace unos 6 años, cuando los precios de los vehículos usados en la calle costaban 5 veces el precio del mismo vehículo nuevo en la agencia. Algo insólito que el gobierno bolivariano fue incapaz de frenar oportunamente, rebelando su talón de Aquiles: la incapacidad conceptual y la torpeza procedimental para responder efectiva y eficazmente ante esa modalidad de “ataques económicos”; abriendo así un inmenso boquete por donde iniciaría impunemente y a sus anchas toda una ola de acaparamiento y especulación, exponenciada por las recurrentes torpes acciones y omisiones de un gobierno impotente incluso para reducirla hasta límites siquiera tolerables. Insólitamente el gobernante no entendió que con las omisiones, incapacidad manifiesta y “negociaciones” burdas ante aquellas escaramuzas, se estaba colocando irremediablemente en manos del capitalismo salvaje y su poder económico, que lo acechaba.

Así, dentro de su estrategia esos sectores de poder económico tendieron “puentes” hacia el ejecutivo mediante sus operadores fuera y dentro del gobierno, con la finalidad de abortar cualquier iniciativa capaz de afectar sus propósitos políticos. De esa forma, cuando el gobierno anunciaba alguna medida lógica y necesaria, se accionaban los “puentes”, la reunión con el “Vice” y listo, la medida se echaba para atrás…

Empero, pese a todos esos errores, como se ha dicho, hace dos años el gobierno tuvo su oportunidad dorada para enfrentar y derrotar con su propio poder y medios la guerra económica, pero torpemente no lo hizo, optando por jugarse a la ruleta rusa el destino del “proceso revolucionario bolivariano”…

Continuando con el peloteo de la resta del 6D, los del comando político del PSUV están que ni en las grandes ligas. Bueno, al menos así se rompe la mega rutina de solamente alzar la mano y aplaudir y aplaudir. Empero, como no existe bien que de mal no venga, ojalá sea este el comienzo del necesario  control entre poderes y para que el partido, mejor dicho, el proyecto político en gobierno comience de una vez por todas a  controlar al ejecutivo nacional, pues resulta absurdo que todo un proyecto histórico dependa de los cuatro sujetos del gabinete económico, o del pie con que se levante el Presidente de la República. Es más, debe ampliarse ese control hacia el verdadero control de toda la estructura política, dictando instrucciones al Ejecutivo Nacional, a los gobernadores, a los alcaldes, a los legisladores y en general a todos los funcionarios públicos electos por su fuerza y poder político, en materia social, económica, cultural, tecnológica, medio ambiental etc; para de esa forma autentificar e integrar holística y sinérgicamente las acciones de gobierno hacia la eficacia y sustentabilidad en el tiempo del propósito político-social en común.  Esta sería la más grande revolución política desde 1998.


HOY POR MÍ…

Docenas de cajas de unos presuntos “calmantes” supositorios de “moringa”, les ofrecía el Presidente de la Asamblea Nacional y vicepresidente del PSUV a los diputados opositores, con toda la burla y jactancia del caso, para que los usasen luego de su inevitable aplastante derrota el 6D.

El único contratiempo ante tal predestinación política es que la voluntad del soberano así como da también quita. Resultando que el 7D el contenido de las susodichas cajas se esfumó en un santiamén  ante la altísima demanda desde las filas “revolucionarias”; incluso algunos declarantes aparentaban estar bajo los efectos de no menos cuatro de esos “calmantes”…

La moraleja: Todo poder político es temporal, y quien lo ostenta debe actuar en contra de su adversario con el mismo respeto y consideración hacia su dignidad, creencias y valores, que el que exigiría para su persona.


COMUNICACIÓN, MEDIO Y VERDAD

Uno de los factores al cual se le achaca gran culpa en la resta del 6D es el comunicacional, lo cual es cierto en parte, ya que la principal carencia de la política comunicacional del gobierno no radica en las formas, ni en los instrumentos en sí, sino en el contenido que la autentifica.

Ahora, es verdad que el conocimiento cierto de los problemas sociales por parte de los ciudadanos es condición sine qua non para conformar el estatus de conciencia de solidaridad y cooperación social fundamental a cualquier política de profilaxia social. También es cierto que la eficiente divulgación de las buenas obras del gobierno crea un efecto multiplicador en el ciudadano, influyendo en la sensación colectiva de bienestar y sobre todo en la credibilidad y esperanza en el proyecto político que lo rige. Igualmente es verdad que esa acción social del instrumento comunicacional se puede “forzar” más allá de su valor real, tanto para crear en el ciudadano una sobredimensionada sensación de inseguridad, pesimismo y desasosiego; como para  falsear el verdadero alcance y eficacia de la actuación del gobernante.

No obstante todo ello tiene un límite, a partir del cual el instrumento comunicativo va perdiendo eficacia ante el progresivo e ineludible imperio de la realidad social, hasta el punto de producir efectos contrarios a los buscados. De tal forma que en determinado momento el ciudadano pudiere comenzar a percibir su entorno social muchísimo más seguro y menos pervertido que la “realidad”, mal intencionada, que le refleja el medio de comunicación. Así como también se pueden devaluar las buenas obras del gobernante en la ponderación ciudadana, comparativamente a la presunta gestión sobredimensionada y “perfecta” creada desde sus medios comunicacionales.

Por ende el problema actual del gobierno en materia comunicacional no radica cuantitativamente en la cantidad de medios, ni cualitativamente en la manera  que se informa, sino en el contenido, real, auténtico, eficaz y honesto que debe sustentarlo.

Es que si se niegan las dimensiones gigantescas de la actual crisis económica, si se ocultan los índices de inflación, si se omite el cuestionamiento ético y  la asunción de la culpa ante la corrupción desatada y galopante, ante la criminalidad desgaritada, ante la inseguridad ya invivible y ante la violación de los derechos humanos y las garantías y derechos constitucionales… Si todo ello no existe, entonces ¿cómo pueden prosperar las medidas políticas contra  males sociales inexistentes?

Por ello, la condición fundamental para la reestructuración política, económica y jurídica de una sociedad  y en general para la viabilidad de cualquier proyecto político, es que se sustente sobre un hecho comunicacional honesto con suficiente asiento en la realidad social.

Un Caso Paradigmático

El ciudadano denunciando seria y respetuosamente las malas condiciones de la carretera por la que él y sus compañeros camioneros deben transportar los productos agrícolas. La periodista reseñando profesionalmente la noticia con el espacio televisivo suficiente y el respaldo gráfico necesario.

La anterior estampa no tendría nada de extraordinario si no se correspondiese a una trasmisión de la televisora estatal boliviana. Pues en nuestro país tal “liberalidad” comunicacional en las televisoras del Estado es absolutamente imposible; y de ocurrir, enseguida la acusación de “brindar armas al enemigo” y la cadena de descalificativos de todo tipo no se harían esperar, mientras llega el correspondiente llamado de atención del Ejecutivo, cuando no la carta de despido al titular del medio.

Aquí es importante detenerse a destacar algo que la nueva Asamblea Nacional ojalá tenga a bien corregir, o más bien especificar.  Se trata de la fulana veracidad de la información. Pues el gobierno maneja un criterio tan amplio al respecto que en su aplicación práctica se coarta la liberta expresión y el derecho y la necesidad de las personas y de la sociedad a estar informadas, al pretender enmarcar la veracidad dentro de un promedio nacional, pretendiendo así deslegitimar cualquier denuncia individual, por  "egoísta” y “anti solidaria”.

De tal forma que, en el ejemplo que se trata, el gobierno exige que el medio, sea público o privado, si se atreviere, enmarque la denuncia dentro de toda su  obra hecha, en realización y por hacer.

La verdad es que el medio no está obligado más allá de la veracidad del hecho concreto reseñado, cualquier otra ponderación tendente a desmeritar, soslayar o a extralimitar indebidamente la denuncia, atenta contra los derechos de los ciudadanos, los intereses de la sociedad y es contraria a la ética periodística.

De manera que existe un hecho concreto: la carretera X en mal estado; y un acto comunicacional ciudadano: la denuncia ante la sociedad y el llamado de atención al gobernante para que lo solucione. Ese es un acontecimiento social democrático sublime, y el medio y el periodista no están obligados más allá que reseñarlo apegados a esa verdad concreta social, y no como el gobierno lo concibe, que la “verdad”, en este caso de la denuncia del camionero, debe incluir las carreteras construidas ese año y todos los anteriores, los créditos otorgados para la compra de camiones, reseñando las carreteras y vías férreas que se construirían hasta el 2100 inclusive.

Aberraciones como esas atentan en contra del mismo gobierno, pues terminan disociando al ciudadano y al gobernante de su realidad social; causando desasosiego y desesperanza en el ciudadano y creando en el gobernante la conformidad con los promedios numéricos de índices paridos en los cómodos asientos del burócrata, muy distante de la cotidiana, particular y concreta realidad social, que es la que al final suma para sumar o para restar…

Un ejemplo sencillísimo que Dios quiera algún día logremos la suficiente madurez política, institucional y periodística para alcanzar.


ENTRE LA PERFECCIÓN Y LA TORPEZA

Lo ¡perfecto!, en el sentido de la conformidad de los resultados con las posibilidades reales de acuerdo a los recursos disponibles, constituye una ponderación optimista objetiva. Mientras que lo “perfecto”, como categorización de la imposibilidad de error y por ende de cualquier opción posible, implica u acto supremo de soberbia, prepotencia, ignorancia, torpeza y estupidez.

El “error” posibilita el cambio evolutivo. En la naturaleza nada es perfecto, pero cada cosa corresponde perfectamente con la integralidad, propósito y razón del todo. Es decir, el error, en lo que tratamos, es inherente a todo quehacer y emprendimiento humano, constituyendo no solamente el detectable o medible sino también el oculto y siempre posible, resultando que la evolución como la existencialidad misma del ser humano no es sino un permanente ensayo y error, determinado dilemáticamente entre opciones probabilísticas, que la naturaleza define por su “memoria” evolutiva y el ser humano gracias a su conciencia y racionalidad.

En definitiva, el político que presuma algo de perfecto, se cierra al cambio, y un político que no cambia, lo cambian… Así de simple.

Ahora, si de ¡perfección! se trata, la campaña de la oposición para las elecciones del 6D fue ¡perfecta!

Consensuaron la mayoría de las candidaturas  y el resto lo eligieron libremente desde las bases. Además se curaron en salud dejando sin invitación, y sin curules, a los siempre impredecibles mercenarios de la política del MAS. Hasta la jugarreta del PSUV- CNE en lo de la “paridad de género”, lo aprovecharon para perfeccionar sus alianzas. Luego usaron su poder económico para generar una ola de especulación y acaparamiento, manteniendo un bajísimo perfil propagandístico y limitándose a “ligarla”, a sabiendas de que la lucha del gobierno no era contra ellos sino contra sus propias torpezas y yerros; sitiado por un ataque económico cuyos pertrechos y armamento eran suministrados por él mismo,  y neutralizado por su incapacidad para generar medidas económicas más o menos viables.

De esta forma obtuvo  la oposición una victoria tan contundente y aleccionadora como no la logró el chavismo en sus mejores tiempos en comicios parlamentarios. Aún mas, de no haber sido por la campaña desproporcionada en derroche de recursos y orientada perversamente, desde sofisticados laboratorios de manipulación de las masas, para generar terror en el elector y lograr así que votase por la “revolución bolivariana” por miedo y no por conciencia política. De no haber sido por eso, la suma de los diputados patriota seguramente no superaría las dos docenas…

En política el que no hace, se la hacen, y el que se duerme, se lo lleva la corriente…


LA IZQUIERDA Y FRANCO DE VITA

Al contrario del cantautor venezolano, la izquierda venezolana  es pésima perdedora. Si son derrotados electoralmente en una gobernación o alcaldía, luego de pésimos gobiernos, enseguida admiten los resultados, pero el día siguiente instalan una gobernación o alcaldía paralela para ahogar financieramente al legítimo titular constitucional. Además de desatar una feroz y difamante campaña de descrédito en contra del funcionario electo por el voto popular, sin miramientos ni especifidades objetivas, todo el que tenga que ver o siquiera se le acerque al funcionario no escapa de la artillería pesada. Amén de inhabilitarlos políticamente por vía de la contraloría  o destituirlos mediante decisiones judiciales que inconstitucionalmente se atribuyen potestades exclusivas del ciudadano elector en ejercicio de su poder soberano.

Hoy, luego de la aplastante derrota del 6D, manifiestan no reconocer a la Asamblea recién electa y amenazan con extralimitar constitucionalmente a unos supuestos “parlamentos populares” para confrontarlos al Poder Legislativo.

Si gana la oposición nos iremos a las catatumbas del pueblo, anunció el titular del Ejecutivo Nacional en días previos a los comicios del 6D. La pregunta sería ¿es que ya salieron? Porque más bien pareciera que todos estos años los del Ejecutivo Nacional han permanecido en la cueva de Platón, distanciados, viendo tan solo un burdo reflejo de la realidad, la misma realidad que el 6D el mismísimo pueblo les restregó en sus faces.


NATIONAL GEOGRAPHIC VA FUERA DEL AIRE, ESA BASURA VA FUERA DEL AIRE…
 

Hasta el canal National Geographic sufrió la calentera por la derrota del 6D. Pagó caro este excelente canal la prepotencia del mal perdedor desde los prejuicios estúpidos de la izquierda tradicional. Visto en más de 100 países, sus reconstrucciones históricas, y también las de los grandes desastres aéreos, constituyen unas de las maravillas de la tecnología audiovisual moderna; sin embargo, algún troglodita  “revolucionario” decidió privar al “pueblo” de ese medio de información y formación científica y humanista. El derecho del suscriptor, como a todo buen izquierdista tradicional, les importa un carajo, pues si se actúa en función del bien colectivo y si además se tiene la razón en la decisión, las explicaciones sobran… 

Al menos ante la empresa privada se puede reclamar, hasta demandarla, pero ante estos criterios cavernícolas no existe posibilidad de reclamo alguna. Sería interesante conocer el nombre del cerebro de gusano que firmó tal decisión.

Sabrá esta gente que esa precariedad de los derechos de los ciudadanos ante los servicios y bienes prestados o suministrados por el “gobierno revolucionario”, como también en las viviendas, como en los vehículos, como en la computadoras etc., subyace en la conciencia del ciudadano como sensación de inseguridad ante un gobernante que lo puede despojar de  ellos cuando le venga en gana.

Asimismo y quién sabe bajo qué peregrino criterio,  desde el principio se excluyó de los servicios de televisión satelital del Estado al canal de cine mejicano, que ofrece excelentes clásicos del séptimo arte latinoamericano, a la par de los mejores del mundo, incluso muchos con mensajes revolucionarios de concientización social. A lo mejor si esta gente hubiese visto algunos de esos  filmes de denuncia y concientización respecto de la institución social-laboral de la cooperativa, no hubiesen  tropezado con la misma piedra que lo hicieran los manitos.

En fin, a los del “proceso revolucionario bolivariano” les encanta sumar y sumar para luego restar.


UNO POR DIEZ IGUAL A 5

El 6D la expectativa era inmensa por conocer los resultados de los comicios, ante el propósito del oficialismo bolivariano de dejar de “vender” al ciudadano su proyecto político, sustentándose electoralmente única y exclusivamente en una gigantesca maquinaria electoral que desde el 0,5% de los electores les permitiese lograr sin mayores problemas al menos el 60% de los votos válidos emitidos. Algo así como una “amplificación o multiplicación del voto”, por la cual cada elector del 0,5% debe llevar a sufragar al menos a diez ciudadanos, sea como sea, como si se tratara se ovejas, sin consideración alguna de su libertad de criterios, de su objeción de conciencia, de su libre albedrío y de la autonomía de su voluntad.

Afortunadamente el ciudadano mantuvo su dignidad ante semejante despropósito político y demostró porqué la política es la política y porqué a los gobernantes que no resuelven los problemas reales, inmediatos y concretos del pueblo ¡¡los cambian!!

Fueron a multiplicar y terminaron restados.

No sabrán estos “revolucionarios” que los proyectos políticos deben “enamorar” al ciudadano y convencerlo con hechos; que más allá del espacio político “natural” de la maquinaria electoral, existe todo un ámbito social que es el que garantiza la viabilidad y sustentabilidad de cualesquiera proyectos políticos; y que los  partidos, mejor dicho, los movimientos políticos, tienen fanáticos y voto duro, pero también “simpatizantes” y sobre todo “amigos”. Lecciones de política elemental que necesitan de urgencia.

 

DESPUES DEL 6D

El 2016 es un año fundamentalmente dilemático tanto para dos fuerzas políticas en pugna como para el país, en la definición de sus destinos próximos.

Al grupo de la “revolución bolivariana”  este año le plantea dos opciones: La primera, que al parecer es la que se está imponiendo, consiste en desconocer la paternidad de la derrota y atribuírsela a quien sea, hasta al dragón Chimuelo, desde el elector engañado hasta las irregularidades en el CNE, pasando por la compra de votos, la extorsión y amenaza al elector, sin descartar la consabida responsabilidad del imperio en todas las “metidas de pata” de la izquierda tradicional. Luego hacer algunos cambios ministeriales, tomar medidas económicas  de cierto impacto e iniciar la presión sobre los beneficiarios con algún bien suministrado por el Estado para que lo retribuya mediante voto contante y sonante, algo que ya han comenzado a concretar, pero que es un búmeran, pues el pueblo a la final ¡¡no admite chantajes!!

Dentro de esa primera opción, independientemente de que eventualmente pudiera  obtener algún rédito electoral, la “revolución bolivariana” estaría cavando su propia tumba.

La segunda opción plantea aprovechar el tiempo y la oportunidad de la actual crisis para construir definitivamente un auténtico gobierno revolucionario. Para ello debe conformarse un comando extraordinario, multifactorial y plenipotenciario que proceda de inmediato al replanteamiento y  reestructuración  del “proceso revolucionario bolivariano”. Instruyendo a la brevedad al Ejecutivo Nacional y a los gobernadores y alcaldes respecto de la acción gobernativa revolucionaria y los lineamientos generales y específicos a seguir, bajo retroalimentación de control, para la concreción  holística y sinérgica de la “revolución bolivariana”.

Independientemente de la opción o camino político que tome el oficialismo, el "proceso bolivariano" debe corregir tres aspectos fundamentales:

En primer lugar debe dejar de atribuirse la representación política de todo el pueblo venezolano y reconocer de una vez por todas a la importante fuerza política, ahora mayoritaria, que le adversa o que simplemente no está conforme con todo o parte de sus propuestas o acciones políticas. Recordemos que Chávez estratégicamente jamás dejo de reconocer la fuerza política de los grupos opositores, por una razón  simple y fundamental: Porque ello permite hacer política fincado en la realidad; y porque ¿cómo poder llamar a las filas revolucionarias a grupos sociales a los que desconoce?

En segundo lugar debe el oficialismo deslastrarse de todo el fetichismo, dogmas, prejuicios y taras conceptuales que hace que la izquierda tradicional en política cave un hoyo para llenarlo con la misma tierra, y así sucesivamente hasta que antes de llenarlo nuevamente, decisiones populares como la del 6D la colocan dentro… Tampoco puede continuar bajo el criterio de “amarrarse” internacionalmente a presuntas ligas revolucionarias,  so pretexto de que en la unión está la fuerza. Nomás consideremos lo que pasa en Argentina y lo que está por pasar en Brasil. La convergencia y cooperación política es otra cosa.

Un aspecto a resaltar en este segundo punto es lo referente a la necesidad de redefinir el concepto de distribución de la riqueza, pues los revolucionarios bolivarianos la entienden como la entrega, hasta donde alcance, de los recursos del Estado al ciudadano. Una manera distributiva cómoda y torpe,  pues basta un bolígrafo y una chequera para hacer “justicia social”, más no para construir un país. Pues precisamente de eso se trata, de posibilitar un país que en sí mismo exprese la justa distribución de la riqueza. Un país que no le “regale” la vivienda a unos tantos, sino que permita que todos puedan adquirirla productivamente. Un país que no regale los enseres del hogar, sino que permita a cualquiera comprarlos en la esquina a precios justos. Un país que no “regale” el taxi ni el camión ni el tractor, sino que posibilite su justa adquisición. Un país en donde el trabajo, los bienes y los servicios, públicos y privados, valgan lo justo para mantener a  la sociedad revolucionando el círculo virtuoso productivo.  Si se deja de producir y se “regalan” los bienes en común, entonces se “cierra” el país  y ya.  Consideremos que la mejor y más justa distribución de la riqueza, salvo casos que ameriten la gracia del Estado, es aquella que genera oportunidades de emprendimiento productivo para obtener a su vez mayores recursos en común… Así de simple de ver,  así de complejo de  conceptualizar, así de difícil de realizar.      

En tercer lugar debe la revolución bolivariana redefinirse en su ámbito, voluntad y acción, dentro del respeto irrestricto de la institucionalidad. Lo cual debe constituirse en su principal activo, y no caer en la tentación de tomar los “atajos” de la “viveza” política estúpida, de prostituir la Constitución Nacional  para obtener o sustentar por vías “paraconstitucionales” el poder político que el pueblo en su poder soberano les ha negado.

Que no pierda definitivamente el “proceso revolucionario bolivariano” ese candor y frescura  de la nueva forma de hacer política. Que no se le extravíe la novedad del compromiso revolucionario ético con la verdad, ante cuya ausencia no quedaría sino en colocarle su Q.E.P.D.

Y al grupo opositor el 6D el pueblo lo ha colocado en el carril de la institucionalidad para que demuestren de una vez por todas hasta dónde son demócratas y hasta cuánto están dispuestos y son capaces de contribuir a la construcción proactiva del país.  Que no se equivoquen con el mandato del pueblo, ya deberían haber aprendido de las lecciones…

Ellos deben aislar de una vez por todas a los factores  anarquistas violentos que pretenden una ruptura constitucional, apostando por la lid política, dura y con sus bemoles, pero institucional y democrática.
Recordemos que todas las veces que han tratado de pasar por sobre la Constitución han salido con las tablas sobre la cabeza. También deben neutralizar a las facciones restauradoras del  sistema político cuartorepublicano, un total disparate político; pero por disparates políticos los países se ahogan en sangre.

Al contrario, si la oposición se enmarca si titubeos o medias tintas dentro del respeto a la Constitución y sobretodo de los derechos adquiridos de los ciudadanos, más bien promoviendo nuevos beneficios para el soberano y haciendo dentro de la Asamblea Nacional lo que la anterior no hizo: Permitiendo el libre acceso de los periodistas a las sesiones parlamentarias. Llamando a consulta a los Ministros. Obligando al Banco Central a que publique el índice de la inflación y los demás indicadores económicos. Investigando el desfalco de Cadivi, para que los responsables  sean enjuiciados, sean quienes sean. Controlando al Poder Judicial y al Ministerio Público, y creando y modificado las leyes pertinentes para comenzar a tener resultados reales, palpables, en materia de seguridad. Y fundamentalmente controlando al Ejecutivo Nacional, para forzarlo a cambiar su política económica  y  desmontar ese mamotreto cambiario  que tiene sumido al país en esta profundísima crisis. Etc. Etc.

Debe decirse. Si esto lo hiciere tan solo medianamente la oposición, y dada la consecuente torpeza en la acción del Gobierno, se  aseguraría gran parte de las gobernaciones en las venideras elecciones, y casi en línea la Presidencia de la República en el 2018. 


LA SABIDURíA POPULAR

El pueblo es sabio sí, pero no porque alguien desde sus intereses y vivencias particulares así lo afirme o lo niegue, no. El pueblo, las sociedades, son sabios porque son entes evolutivos, y por ende aún sus “errores” responden al construir permanente de su ineludible acierto evolutivo. En ese sentido los pueblos jamás se equivocan, simplemente exploran caminos, crean posibilidades y promedian resultados. Los que se equivocan de plano en la subvaloración  ontológica, axiológica y epistemológica del ser humanos, de las sociedades y de los pueblos, son los grupos y partidos políticos desde sus intereses bastardos.

Por ejemplo, nomás consideremos que para el 7D las expectativas del país eran de gris para negras, desesperanzadoras y con el juego político trancado. Con un gobierno de hecho funcionando como un gran ministerio para la vivienda y la distribución de los recursos, aunque con la chequera menguada pero igual de pródigo, sin evidenciar voluntad alguna hacia la construcción integral del país. Por otro lado los grupos opositores afanados en usar su poder económico para desestabilizar y pervertir la economía del país, cosa fácil  ante la inacción o torpes acciones de un gobierno defendiéndose con las uñas… Rematando con una Asamblea Nacional prácticamente inoperante y ciega, sorda y muda ante los gravísimos problemas en la economía, la corrupción, la seguridad y la violación de los derechos humanos y las garantías y derechos constitucionales.

Ante los intereses, omisiones y errores de los dos grandes grupos políticos en pugna, el 6D se impuso la sabiduría del pueblo, quien decidió poner cada cosa en su lugar. Así, a los oficialistas les bajó los humos de su prepotencia, les informó de la realidad “real” del país y les advirtió respecto de su ineficacia para sacar avante al país.  Mientras que a la oposición le concedió su cuota de participación del poder del Estado, lo aprovechan o lo echan por la borda; dicho de otra forma, el 6D la sabiduría del pueblo le soltó los perros al oficialismo, o los enfrenta o corre o se encarama.

Cuándo entenderán los políticos que más acá de sus proyectos políticos existe una realidad social cercana, concreta, que debe ser atendida y resueltos sus problemas. No aspira más el ciudadano de calle sino desarrollar su existencialidad de la manera más digna y plena posible. Siendo desde esa persona con nombre y apellido, con familia y amigos y conciudadanos, con amores, con sueños y también con intereses comunes y o complementarios a los de los demás, y que también él es la patria, él es el país y él es el Estado; siendo desde su pequeñísimo y a la vez inmenso campus existencial desde donde debe plantearse y posibilitarse cualquier proyecto político. Si esto los políticos no lo comprenden, se seguirán dando semejantes “estrelladas” políticas, porque el pueblo siempre sobrevive al mismo pueblo, siendo esa su paradoja: expresar una maravillosa inteligencia y sabiduría colectiva para visualizar caminos políticos, y a la vez tan torpe para concretarlos por acción de las facciones en que se atomiza el propósito en común.   

La inteligencia y sabiduría del pueblo se ha expresado, ¿estarán a la altura de sus exigencias los actuales actores políticos? Amanecerá y veremos.


Javier A. Rodríguez G.

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