lunes, 16 de febrero de 2015

Notas Sobre Economía y Otras Cosas.

La paradoja del milenio que recién culmina, es el haber abierto luces al prodigio maravilloso de las ciencias, a la ponderación y medida objetiva, cierta, del fenómeno existencia del ser humano, y a su posibilitación en cuanto ente individual y social sujeto de derechos concretados merced al Estado. Pero también el culminar esos mil años con una ciencia enseñoreada por sobre el ser humano, atentando no solamente en contra de su dignidad sino de su misma sobrevivencia como especie; además de una libertad, que pretendiendo falazmente ser absoluta, ha resultado vasalla de sí misma.  Todo expresado en la conflagración entre dos modelos políticos que contrapuestos en expectativas y procederes, convergen en la aberrada y atroz negación del ser humano.

Precisamente dentro de esa paradoja se conformó y desarrolló la Economía ”científica”, en cuanto instrumento evolutivo que posibilita la coexistencia humana frente a los “problemas” crecientes de la vida social moderna.

Y por esa misma paradoja la economía, como el Derecho y en general todas las ciencias, fueron poco a poco puestas a orbitar respecto de sí mismas y no  en torno a su centro gravitacional natural: El ser humano.

Así, el diseccionamiento segregador naufragante de las ciencias, que tras una mal entendida y sobrexcedida “especialización” , culminada en pequeñísimos oasis de saber inconexos con el torrente evolutivo de la humanidad y fuera de su perspectiva existencial natural; también ha trastocado a la ciencia económica.

Además, la Economía ha adolecido de la perversión de los criterios liberales de libertad; cuyos enunciados, demostrado históricamente, han devenido en  grilletes para la sana, pacífica, justa e igualitaria coexistencia social. Concluyendo en la aberrada transmutación del ser humano por el capital como principio y fin de la razón de ser de lo económico.

De la tergiversación y perversión de los conceptos devinieron ideologías y teorías políticas falaces, a las que se les contrapusieron otras ideologías que a la postre han resultado tan falsas como aquellas, por provenir de la misma raíz evolutiva: el paradigma cientificista, positivista y liberalista del milenio dos mil.

Porque la historia ha evidenciado drásticamente que el problema no es el capital ni el Derecho ni el Estado ni la religión, todos chivos expiatorios de las siempre “bien intencionadas” pero intelectualmente “taradas” tesis políticas de izquierda; por constituirse en mera reacción al modelo que contraponen,  y por no saber desprenderse a tiempo y de forma racional y lógica de su cordón umbilical evolutivo, haciéndose antihistóricas, ineficaces y torpes. El inmenso, complejísimo, simple y verdadero “problema” de las tesis económicas y políticas es y será siempre, el ser humano.

Mientras se persista en la torpeza de seccionar al ser humano en cuanto a sus circunstancias fácticas existenciales y no en integrarlo en tanto los principios, valores, antivalores, virtudes y vicios que lo caracterizan evolutivamente; las acciones políticas y económicas, por muy bien intencionadas que sean, estarán condenadas al fracaso.

Más importante que la conciencia de clase, que ubica respecto a determinada circunstancia social, es la conciencia humanista espiritual, que plantea , contrapone, dilematiza y proyecta al ser humano respecto de lo que ha sido y de toda la plenitud de su posibilidad existencial. Empero, no un cuestionamiento intelectualoide, no, sino intuido, muy sutilmente percibido si se quiere, pero sublimemente vivido. Siendo ese el propósito último de la sociedad, del Estado, de la economía, del Derecho y de las ciencias en general: la posibilitación pertinentemente evolutiva e histórica de la plenitud existencial de los seres humanos.

La conciencia de clase sola llama a la reacción visceral frente a una realidad social determinada; mientras que la espiritual humanista conforma el cuestionamiento, acción y proyección holística y sinérgica del ser humano. La primera, casi siempre concluye en un mero enroque o sustitución clasista; mientras que la otra, en el peor de los casos siempre deja un saldo vivencial ético, axiológico, de valores y principios, de sana lógica elemental de vida, significantes del verdadero cambio revolucionario de las sociedades. Por eso las revoluciones auténticas son esencialmente espirituales, humanistas y culturales.

El “pobre”, el “indiecito” y el “negrito” no es más bueno ni menos malo que el resto de la sociedad , por una razón elementalmente simple: él es también ser humano. ¿O no?  Ahora, sí, les beneficia la duda por determinada circunstancia social histórica; pero de ahí a crear categorizaciones excluyentes, segregacionistas, intrascendentes y torpes de los seres humanos, no puede resultar en algo menos que el autoentrampamiento  histórico típico de la izquierda.

¿Cuántas veces escuchamos de los sectores de izquierda aquella sentencia casi apocalíptica de que: “el día en que en los Estados Unidos llegue un “negro” al poder…”  Pues hoy en día tienen a un “afrodescendiente” de presidente y el mundo sigue igual. Es más, ha superado a sus antecesores  en algunas acciones “imperialistas” de segregación social y de ataques a la izquierda internacional… Ahora, lógicamente que el ascenso a la presidencia gringa de un ciudadano de piel oscura evidencia un trastrocamiento del “orden” social norteamericano, pero también nos  escupe en la cara, sobretodo a aquella izquierda “inocentona”, que los “negros” son parte del “imperio”, y como tales ellos también son invasores y colonialistas, y no solamente aquel arquetipo del norteamericano catire estirado y la gringa flaca desteñida y tetona.

Por qué no reconocer que gran parte de los criminales invasores a Irak, Afganistán y Libia ¡¡son “bondadosos”, “sufridos “ y “buenos”  descendientes de inmigrantes latinos!!. Por qué no aceptar de una vez que los buenecillos “indígenas” han sido históricamente capaces de imperios tan malvados y atroces como cualquier otro. Por qué no decir que el destino de Pizarro habría sido poco halagüeño si no se hubiese trompicado con un “imperio” Inca en decadencia, inmerso en guerras intestinas por el poder, y si no hubiese contado con la colaboración de las facciones enfrentadas y de las tribus vasallas de aquel imperio. Por qué no aceptar que para el siglo XVI grandes civilizaciones como la Maya estaban prácticamente extintas por los mismísimos problemas de orden político, económico y ambiental que en sus lineamientos fundamentales amenazan a las sociedades humanas en todo momento y en cualquier tiempo.

¿Por qué al ser humano le cuesta tanto mirar al miserable, al desvalido, al históricamente excluido social, y verse reflejado en ellos en cuanto seres  humanos hijos también de Dios? Pero igualmente ¿ por qué la reticencia de ciertos grupos revolucionarios de verse en el espejo del ser burgués “depredador “y “malvado” que todos llevan en su genética humana y que  los acecha en cada recodo existencial?

En fin, si no se entienden y comprenden las simplezas, abstracciones, facticidades y trascendencias del “ser” humano, no se podrá jamás concretar planteamientos políticos, económicos y jurídicos eficazmente posibles. No puede pretenderse desarrollar ciencias sociales prescindiendo del ser humano en la integralidad de su circunstancia evolutiva histórica.


ELEMENTAL,  Mr. WATSON

Es que lo económico, como lo jurídico, es elementalmente simple, desde su génesis en el animus social del ser humano hasta toda la amplitud de su desarrollo conceptual y técnico; que al expresar, referirse y plantearse integralmente respecto a la sociedad siempre actual, pues necesariamente resguarda en sí esa línea de elementalidad que lo posibilita tanto como simple se resuelva la ecuación existencial del ser humano. Resultando que su aparente enrevesada complejidad resulta precisamente por la incomprensión de lo social, por considerar a la sociedad como un bloque de “recursos” humanos o de comunas o de simple y llanamente “pueblo” ; y no como expresión integral, holística y sinérgica del ser humano en su más elemental, auténtica y cruda manifestación existencial.

Criterios que demarcan inmensas y contrapuestas diferencias. Un “bloque” social se talla y esculpe al gusto y gana. Mientras que un ente vivo integral, holístico y sinérgico, solamente es moldeable hasta los límites de su plasticidad política, determinada por factores fácticos, históricos, evolutivos, coyunturales y estructurales, y posibilitada únicamente desde el elemento que la conforma: el ser humano.

Es decir, la técnica científica tallará el bloque y lo seccionará en millones de números o cifras; pero el modelado del ente social desde su fundamento existencial sólo es posible mediante la concepción y acción política humanista y espiritual. Estableciéndose así los linderos naturales, lógicos, racionales, ontológicos y axiológicos de la ciencia económica. Límites que no tienen nada extraordinario, si se considera y acepta que la razón de ser de la economía es el ser humano en su cuanto su posibilitación existencial.

Y precisamente de esos linderos se pueden conformar algunos caracteres de la economía; la cual debe ser naturalmente transcendente, ontológicamente honesta, evolutiva e históricamente pertinente, racionalmente ética y  humanamente posible.

Naturalmente trascendente, por amoldarse y sincronizarse al fluir evolutivo insoslayable para proyectar con fundamento y certeza su acción posibilitadora del ser humano. Ontológicamente honesta, por ubicarse con humildad intelectual en su roll político social, bajo la premisa de que solamente con el previo reconocimiento de sus límites, puede desarrollar todas sus potencialidades. Evolutiva e históricamente pertinente, por entenderse y comprenderse dentro de una circunstancia de la humanidad que la demarca en su eficacia, invistiendo de sensatez y sindéresis a su acción, pero también que amplía su perspectiva  de posibilidades.  Racionalmente ética, por cuanto su desarrollo científico está orientado y determinado por el compromiso con la verdad. Y humanamente posible, en tanto pretenda concretarse desde abajito, desde la más simple expresión de la cotidianidad existencial del ser humano.


EL ACONTECER ECONÓMICO

Porque lo económico, más allá del ser un mero hecho expresado por la actividad que lo conforma, constituye un acontecimiento existencial, siempre presente, siempre necesario, siempre posible mientras el ser humano sea humano. Es decir, la actividad económica no se cualifica principalmente en cuanto a la producción material en función del vivir, o buen vivir; sino en tanto constituye expresión existencial del “ser” humano, en un acontecer  que traspasa el hecho de la actividad irreflexiva y autómata para constituirse en manifestación de su más profunda intimidad.

Así pues, el enriquecimiento egoísta desmesurado, la usura, la especulación y el acaparamiento, no son males o perversiones ajenas ni erradicables de un sistema económico, pues de suyo constituyen factores, antivalores, que fundamentan la estructura regulatoria de dicho sistema, y por tanto, en el  caso ideal estarán siempre presente como posibilidad amenazante.

De ahí se infiere la ingenuidad y torpeza de las propuestas económicas que  pretenden de un tajo la erradicación de dichos antivalores ínsitos a la naturaleza humana para crear una sociedad perfecta, sin comprender que esa sociedad sin el referencial evolutivo de los antivalores, no será de humanos sino de dioses, pues la brecha evolutiva entre el ser humano y Dios la expresan precisamente los vicios y antivalores. Dios es todo en absoluto lo que el ser humano intuye pero no puede alcanzar.

Por eso los comunistas reniegan de Dios, porque, según sus postulados ideológicos, el ser humano actual, por acción de la sola razón y mera voluntad, puede volcar y revolcar la evolución y la historia, y por ende darse, merced a la conciencia de su estatus social, la sociedad perfecta. Luego entonces, para qué la espiritualidad, si ésta le estorba a la razón; y para qué Dios, si cada comunista lo puede ser.

Empero también se evidencia la perversión de la genética conceptual del capitalismo, al fomentar los vicios y antivalores a los fines de hacer al ser humano vasallo de sus propias torpezas, prisionero en una sociedad en donde la justicia oprime, la libertad avasalla, la igualdad discrimina y la solidaridad no es más que limosna.

Resulta entonces obvio que los modelos económicos contemporáneos han pendulado conflictivamente entre esos dos extremos, en un extraño mutualismo que los justifica recíprocamente en sus sofismas. Por tanto, todo planteamiento económico humanamente viable debe ubicarse sabiamente dentro de ese espacio pendular de lo humano, no fuera.


CUÉNTAME UNA DE VAQUEROS

Por todo ello, tras escuchar a los tecnócratas del actual gobierno en retahíla de palabras pretendiendo justificar lo injustificable, camuflando los sofismas con la buena fe y usando verbo incoherente para ocultar lo inocultable: La  mega devaluación de nuestra moneda, y por ende, el mega empobrecimiento formal del venezolano. Tras ese bla bla bla…, la respuesta necesaria del ciudadano sensato tiene que ser: Ahora cuéntame una de vaqueros…


POR FAVOR  ¡¡NO ME QUIERAS TANTO!!

Un año esperaron para devaluar y dejar la estructura de privilegios casi intacta bajo el argumento de que es por “amor al pueblo”. El SICAT 3 (reconocido por el mismísimo ministro en cuerpo presente) resultó en un mamotreto que una persona o ente monopólico lo manipula y fija el dólar a su real gana.., y aún así nos lo impusieron durante un año “por amor”. También nos dicen que sostendrán la regaliña de divisas a la más que nunca privilegiada burguesía, con la consecuente depredación del venezolano, por puritito cariño al pueblo.

Jura y perjura el gobierno, que la burguesía parasitaria, que no ha producido ni un comino durante 15 años, apropiándose de ñapa de veinte mil millones de dólares por instrumento del mamotreto del sistema cambiario, además de acaparar y especular atrozmente con los bienes necesarios a todos los venezolanos, ahora sí fructificarán como buenos ciudadanos, ofrecerán los productos a precios justos y pondrán sus dólares a disposición de una puja sana, justa y honesta, para el bien del país; todo porque los susodichos lo han jurado por un puñado de cruces. Y colorín colorado…

Es que si se sobremontasen los audios de las ruedas de prensa del año pasado y la de hoy, harían duo vocal y conceptual perfecto… Cuasi las mismas palabras, el mismo nerviosismo, la misma ironía, iguales las “buenas intenciones” y el “amor por el pueblo”, así como también idéntico el propósito hipócritamente soterrado: la devaluación de nuestra golpeada moneda.

Si van a devaluar que lo hagan por la calle del medio y ya, con sinceridad, honestidad y transparencia, en acto de “amor” que comience por el respeto.

Pero, para ello se requiere eficacia en el proceder. Y la acción eficaz exige  claridad y autenticidad en los conceptos, honestidad intelectual, compromiso ético en el proceder e inflexibilidad en el cumplimiento del deber. O sea, un giro de 180 grados conceptual y procedimental.

¡¡¡TORPEZA!!!

Este gobierno en materia económica ha resultado reiterada y crecientemente torpe, con “p” de pendejos… Es que en este país no se producirá absolutamente nada mientras el gran negocio sea la especulación con las divisas. Bien gafo es quien se amargue la vida montando una empresa para obtener unas relativamente pocas  ganancias luego del vía crucis que significa la sana producción en el país, cuando tiene a la vuelta de la esquina cientos de miles de dólares calientitos  a disposición del que llegue primero. Dinero contante y sonante, sin esfuerzo alguno y libre de impuestos, es la consigna económica hoy en Venezuela. Toda la labor “productiva” se centra en hacerse de dólares a 6,30 o a 12 o 15 Bs y venderlos a 200 Bs. Sea por medios “legales “ o por los consabidos “atajos” administrativos, el asunto es participar de la rapiña especulativa con las divisas, pues ese muerto no tiene dolientes.

“Denme un cupo de dólares y me volveré millonario”, es la máxima en boga la patria del bolívar x el dólar… Definitivamente… las “palancas” de Arquímedes han cambiado… pero sus efectos siguen igualitooos…

Hoy el país está pagando el precio de no haber tomado las medidas necesarias hace un año. Todo por las incoherencias, torpezas, vacilaciones y enculillamientos de un gobierno auto denominado “revolucionario”. Así es imposible gobernar bien. Al tin marín y a las medias tintas no puede ser el proceder de quienes quieren en verdad concretar un sistema político de justicia, igualdad, libertad, solidaridad y paz.


“ A ELLA LE GUSTA LA GASOLINA…”

Por supuesto que a la burguesía parasitaria le encantaría el aumento de la gasolina, para que el gobierno continúe lanzándoles dinero como papelillo, en esa regaliña fuera de toda lógica.

Aumento justo y necesario, pero que se hace injusto e improcedente dada la incapacidad manifiesta del gobierno para manejar los recursos del Estado. Más de veinte mil millones de dólares lanzados por la ventana, y que no  haya ni un “chinito” preso…, lo dice todo.

Al hijo pródigo se le ajustan las cuentas para corregirlo, no se le entrega más dinero para que lo dilapide.


SIN ESTADO SIN DERECHO Y SIN JUSTICIA

El requisito esencial para concretar cualquier modelo político es hacerlo dentro del marco estricto del Estado de derecho. No existe opción posible, si se comprende que el Estado y su instrumento, el Derecho, no limitan la libertad sino la posibilitan. La justicia, la igualdad, la solidaridad y en bien común eficaces, solamente son concretables dentro del Estado de derecho y de Justicia.

Al escuchar al Presidente de la República reconocer en cadena nacional  que, sabiendo de la comisión presunta de hechos tipificados como delitos contra la patria por nuestra legislación, “por su autoridad” exculpó a los implicados y los mandó “para su casa”… También al ver al Presidente de la Asamblea Nacional y al Alcalde de Caracas, en programa televisado nacionalmente, disponiendo y exponiendo a libre criterio el túmulo indiciario del proceso investigativo, determinando hechos, valorando pruebas y estableciendo responsabilidades, por sobre las funciones constitucionales del Ministerio Público y del Poder Judicial. Un diputado a la Asamblea Nacional es un diputado y un Alcalde es un Alcalde, con facultades y responsabilidades establecidas en la Constitución Nacional y en las leyes, no en los estatutos de un partido político ni en sus criterios particulares de ciudadanos. Las buenas intenciones, la defensa de la democracia, el enfrentamiento de los grupos radicales desbordados, es válido y plausible, pero con ajuste estricto a las leyes, de lo contrario será más de lo mismo. La arbitrariedad fue criticable ayer, lo es hoy y lo será siempre. Hoy en Colombia, país en guerra interna, existe un proceso judicial en contra de altos funcionarios del anterior gobierno por los “pinchazos” o “chuzazos” telefónicos; si supieran los vecinos que aquí todos los días cualquier mozalbete hace públicas grabaciones de ese tipo sin rendir cuenta ante las autoridades sobre su procedencia y ajuste al debido proceso… Ante todo eso no puede más que reconocerse que  tristemente el Estado de derecho y de justicia continúa brillando por su ausencia.

Es que el someterse al imperio de las leyes y de la justicia no implica debilidad sino fortaleza, contundencia e inflexibilidad. El problema es que  ese imperio ¡¡aplica en cualquier sentido!! , sin discriminar si se es del gobierno o de la oposición, y sin valorar intencionalidades más allá de lo que las mismas leyes consideren. Lógicamente, tales “limitaciones” lleva a los actores políticos a “relajar” al Estado y a las normas para así amoldar a su conveniencia, sea buena o mala, el Derecho y la justicia.

Por eso es repetitivo en nuestro país que la oposición se queje de los mismos abusos de derechos y de las mismas injusticias que cometió cuando gobernaba. Es nuestro karma.


ENTRE GOLPES DE ESTADO Y GOLPES DE PECHO

Un golpe de Estado a un gobierno democráticamente electo es un atentado reprochable a la institucionalidad, sea por los propósitos que sea, aquí, en la India y en la Cochinchina. Quien lo cometa que asuma su responsabilidad. Ahora, lo aberrante es conmemorar en fiesta nacional un golpe de Estado fallido en contra de un gobierno democráticamente electo, y luego tildar de criminales terroristas a quienes “siguiendo el ejemplo” pretendan acceder al gobierno por vías violentas.

Porque lo importante y hermoso del sometimiento a la justicia y al Derecho dentro del marco institucional del Estado, más que las medidas sancionatorias que procedan en cada caso, es ese movimiento silente hacia los valores de justicia y legalidad; es la conformación de un sentido común hacia el cumplimiento del deber, por sobre los particulares intereses y conveniencias. Todo ello posible merced a un factor determinante: el ejemplo del gobernante. Si se siembra abrojos no puede cosecharse lechugas.

Siempre al tratar auténticamente lo económico se termina redundando en el ser humano, la sociedad y la política. Necesariamente debe ser así. Y hoy en nuestro país también concluimos tristes, inmensamente tristes… ( por ahora, mientras la arrechera no aflore…)

En medio de una súper mega devaluación, y lo que es peor, anegados en el barrial de contradicciones, incoherencias y torpezas supuestamente socialistas del actual gobierno; hoy también toca hacer de pitonisos. Tal como ocurrió con lo de Cadivi, avizorado casi al detalle, no por poderes videntes sobrenaturales sino por la simpleza de ponderar la realidad bajo el enfoque de la experiencia histórica, y sobretodo, por considerar y comprender al ser humano en toda su magnitud existencial, de sus virtudes, valores, vicios, antivalores, aberraciones y perversiones; solamente exaltables o atemperables, proyectables o reprimibles dentro del marco del Estado de derecho y de justicia.


“ENTONCES QUE COMAN PASTELES”

Cuenta la historia que esa fue la respuesta de María Antonieta cuando le informaron respecto de los reclamos del pueblo por no tener pan…

“Los venezolanos comen hasta seis veces al día”, ripostó el Presidente de la República actual ante las críticas por el desabastecimiento y principalmente por las atroces medidas económicas concebidas para favorecer a los grupos económicos poderosos y para empobrecer más a los sectores mayoritarios de la población, aparentemente a los fines electoreros de acorralarlos en la dependencia absoluta de las dádivas gobierneras.

Con las actuales criminales medidas económicas el gobierno se juega sus últimas cartas. Apuesta a la capacidad histórica de sometimiento y de “aguante” del “pueblo” venezolano. En tanto ha puesto a sus siquiatras y sicólogos a cambiarle el sentido estratégico a la revolución bolivariana bajo condición extrema de sobrevivencia. A instancias de quienes se ha virado de la novedad y frescura del proyecto al puro instinto del sobrevivir, al temor de perder lo logrado, a “calarse” lo malo por temor a lo peor. Seguramente también por recomendación de esos personajes, el gobierno, luego de anunciar la mega devaluación y de autorizar aumentos sustanciales en la mayoría de los artículos de la “cesta básica”, enseguida revela el desmontaje de acciones en contra de Estado, logrando así que la opinión pública se desvíe de la mega devaluación hacia el “intento de golpe”. ¿O no resulta extraña esa “cortinilla de humo”.


CUESTIÓN DE TIEMPO

Ojalá que quienes lean estas notas en el futuro no les den la razón. Ojalá que estos textos sean simples impertinencias a una hermosa realidad concretada, cuando se las tope algún curioso de la web. Ojalá que todos los venezolanos de buena fe podamos ver y disfrutar de un país eficazmente andando los caminos del autentico socialismo, o como quieran llamarlo los más susceptibles.

Empero, con total sinceridad intelectual debe decirse que tal como marchan las cosas y dada la reticencia del actual gobierno a cambiar conceptos y a modificar criterios y procedimientos, el actual proceso revolucionario no tiene más futuro que un oso panda en las salinas de Araya.

Así, todo es cuestión de tiempo. Podrán ganar inclusive algunos venideros procesos electorales mediante la “hipoteca” de los recursos del Estado, pero eso no le quitará el plomo en el ala que lleva.


 ¿¡¡¡ QUÉ HACER !!!?

El qué hacer, el para qué y el cómo hacerlo, es asunto del gobierno. Que actúen y asuman las consecuencias conforme a sus criterios. No obstante,  de acuerdo a los lineamientos expuestos en estos textos, se pueden plantear algunas posibilidades.

Una es, sin lugar dudas y tan obvia como el sol que nos da su luz todos los días, el desmontaje de ese mamotreto aberrante del control cambiario.  Sustituirlo por un sistema eficaz y eficiente de administración de las divisas bajo el criterio inflexible e irrevocable del quiebre definitivo de los privilegios, usando para ese fin los mismos sacrosantos postulados del capitalismo en sus mejores acepciones.

Si se quiere libre mercado, pues que se tenga mercado en su más libre, justa, igualitaria y democrática expresión. Pero libre de verdad, a la buena, dentro de toda la plenitud posible dentro del Estado de derecho y de justicia.

Si se desea que se “abran” las importaciones, entonces que se agarren, porque cualquier venezolano podrá importar y exportar directamente los bienes que requiera, rompiendo con las mafias monopólicas eternas en ese sector. Prohibidas, por ejemplo, las “representaciones exclusivas” de marcas y productos por empresas que a su vez utilicen esos mismos productos en sus procesos productivos…

Si se exige la libre empresa. Pues que viva la democrática, justa, igualitaria, solidaria y libérrima empresa.

Luego, si el mercado fuere verdaderamente libre para acceder competitivamente a los insumos. Si estuvieren deshechos los controles monopólicos de la producción. Si la especulación con la divisa ya no fuere rentable y ni siquiera posible. Y si el Estado y el gobierno fungieren de  grandes promotores de la libre y justa empresa. Entonces al venezolano no le quedaría otra que abandonar la ilusión perversa de tomar un trozo de la rapiña cambiaria, y al contrario, marchar hacia la certeza del sano y “enriquecedor”, desde todas las aristas sociales y humanas,  emprendimiento productivo.

Todas esas acciones enmarcadas dentro del paso fundamental que sería desparejar a la aberrada debilitada dupla Estado- gobierno de los grandes factores económicos, dejando al gobierno como el rector de lo económico, sin cortapisas, ni chantajes ni amenazas, en tanto que los factores monopólicos son subsumidos en justo nivel y proporcionalidad dentro del cuerpo social, quien ya no es determinado por el capital y la actividad comercial sino por el ser humano y la familia, actores del acontecimiento económico que tiene al capital justo como valor instrumental. Además, a la par del desmontaje de la súper estructura de privilegios, autárquica y depredadora del ser humano que avasalla al Estado y a la sociedad a sus intereses y conveniencias, se va conformando el gran marco del ser humano, de la sociedad y de la economía posibles: el Estado de Derecho y de justicia.

¿Imposible? No. ¿Dificil? por supuesto. Empero todo depende de la perspectiva con que se enfoque y de cómo y desde dónde se “ataque”. La claridad conceptual, la definición de objetivos y el planteamiento estratégico y táctico son vitales. Tal cual David, la cuestión es saber dirigir la onda… Esos grandes “monstruos sociales” se enfrentan eficazmente desde abajito, desde el ser humano.

Lo imprescindible para ese tarea es la certeza, contundencia, astucia y audacia en la actuación del Estado y del gobierno, que es distinto a la temeridad desubicada y torpe. Dicho de otra forma, el gobierno requiere en primer lugar de “cojones” para hacerle entender a cualquier factor apócrifo de poder económico que se les enfrente, quién puede quebrar a quién. Tal determinación de acción es efectiva más aún tan sólo como posibilidad, si es percibida como convicción necesaria e irrevocable.

Finalmente, la moraleja es que la elementalidad y simpleza de lo económico  se complejizan irresolublemente en la medida en que éste sea determinado por el capital y no por su principio y fin.

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