viernes, 19 de abril de 2013

BÚNKER SOCIALISTA


Siempre, ante el cuestionamiento de por qué el estudio de  leyes, no hube tenido contesta más sincera de aquel: “porque me da la gana”. No era grosería, ni desprecio, sino simplemente pueril irreverencia, que buscaba sentido real a la respuesta que ocultaba: por amor a la justicia, libertad, igualdad y a la paz.  Pues, si los conceptos estaban vacios de realidad, para qué viciar el aire con  sustantivos necios, contenedores sin contenido  y esperanzas sin fe.

Hoy, en el transitar de mi vivir retomando aquel interrogante, ya desde esta perspectiva  existencial, la respuesta que nace desde la preclaridad de mi conciencia y la profundidad de mi espiritualidad,  se resume en una integralidad  que abarca todos aquellos conceptos, en una cualidad superior que los dota de sustancia ontológica, los hace vivos y vivibles y los proyecta transcendentalmente con esperanza y fe: el Socialismo.

Duros escollos y tropiezos tuvieron mis ideas, en luchas fratricidas entre redes neuronales configuradas por el paradigma liberal capitalista y las nacientes de la concientización del socialismo como valor existencial; además, por la desubicación conceptual y ontológica de quienes han esgrimido  la bandera de lo social como principio y fin de la razón existencial del ser humano, pervirtiéndolo en sus propósitos, fines y procedimientos,  hasta el punto  de yuxtaponerse al otro extremo ideológico y perversión del capitalismo; empero, amén del contrapeso histórico que atemperó la maldad congénita del capitalismo, algo quedó de la degeneración histórica del llamado socialismo real (aunque prefiero llamarlo degenerado): el espíritu de lucha y la esperanza en una sociedad y un mundo mejor.

De igual forma, si algo hemos heredados todos los venezolanos  del llamado proceso de cambios revolucionarios, ocurrido en Venezuela durante estos 14 años, y si alguna cosa se le debe agradecer y reconocer  al líder de ese proceso, el Presidente Chávez, más allá de las diferencias y críticas que se tengan de su gestión, es  precisamente el haber engendrado y gestado el socialismo desde su concepción políticamente autentica  y ontológicamente legítima, no como teoría o concepto vacuo, sino como forma de vida plena, autentica, amorosa, solidaria y cristiana.

No obstante,  la sociedad socialista debe  ser producto de etapas evolutivas que la configuran y reconfiguran, la plantean y replantean, en un aprendizaje permanente que se expresa  como esperanza  y se proyecta como fe.

Y es desde esa esperanza y esa fe, que se concibe la creación de este sitio, un búnker desde y para el socialismo, en la intención de proteger, más que tales o cuales obras, un estado de conciencia nacido al fragor de un proceso histórico de cambios.

Así pues, este sitio se escribe en presente y se dirige al futuro.

Es que allá afuera, la diatriba política, los errores, omisiones, incomprensiones, intereses bastardos y la omnipresente garra capitalista, hacen su juego evolutivo, mientras la incertidumbre nos embarga a quienes  desde siempre hemos tenido ese cuestionamiento ético de la política, de la sociedad, del Estado y sus instituciones, pues la historia enseña que las sanas intenciones y las buena voluntad no bastan para hegemonizar espiritualmente  los más hermosos proyectos de vida.

Por eso, cual catacumbas,  se pretende aquí, desde la conciencia de venezolanos que asumen ante el devenir su responsabilidad  histórica, y fincados en la convicción de nuestra fe cristiana, salvaguardar los auténticos valores socialistas, preservando  en lo posible la buena  nueva  del Socialismo para las generaciones por venir.

Javier  A. Rodríguez G.

No hay comentarios:

Publicar un comentario